lunes, 3 de octubre de 2016

El coronel Gadafi fue asesinado por un espía francés

Hace cinco años, el 20 de octubre de 2011, el coronel Gadafi fue asesinado a sangre fría por un espía francés con la complicidad del gobierno sirio, según informó el diario italiano Il Corriere della Sera la semana pasada (*).

Gadafi amenazó con destapar la financiación de la campaña electoral del presidente francés Nicolás Sarkozi en 2007 y el gobierno sirio trataba de mejorar sus relaciones con Francia.

Fue el espía francés y no los yihadistas libios quienes dispararon a quemarropa un balazo en la cabeza del dirigente libio. El magnicidio se produjo cerca de Sirte, donde Gadafi se había refugiado de la agresión de la OTAN.

No es la primera vez que se desmiente la versión oficial que de los hechos lanzaron los imperialistas para encubrir su intervención en los asuntos internos del país africano. No obstante, ahora es el antiguo Primer Ministro del gobierno de transición, Mahmud Jibril, quien confirma que los imperialistas estuvieron al principio y al final de la agresión contra Libia.

Jibril se ha referido al autor del asesinato de Gadafi como “un agente extranjero infiltrado en las brigadas revolucionarias”. El antiguo Primer Ministro libio ha realizado estas declaraciones en una entrevista a la cadena de televisión egipcia Dream TV, en El Cairo, donde participaba en un debate sobre la Primavera Árabe.

Hasta ahora en los medios diplomáticos de Trípoli el crimen estaba ampliamente reconocido, pero siempre en conversaciones privadas y, la mayor parte de las veces, ponían a la inteligencia militar francesa en el primer plano. Que Francia había matado a Gadafi de la manera más cobarde era, pues, un secreto de polichinela. Que el artífice del crimen había sido el presidente Sarkozi, era otro de los rumores más extendidos.

Es menos conocida la complicidad del gobierno sirio de Bashar Al-Assad. El dirigente de la inteligencia libia durante la época del gobierno de transición, Rami El-Obeidi, ha manifestado que tras la caída de Trípoli, la OTAN localizó el escondite de Gadafi entre el 20 y el 23 de agosto de 2011.

“Al principio se pensaba que había huido al desierto”, dice El-Obeidi, en dirección a la frontera sur de Libia. En realidad se quedó en Sirte con su hijo Mutassim, que dirigía las últimas unidades que combatían contra los imperialistas y mercenarios.

Desde Sirte llamó por teléfono móvil vía satélite a los colaboradores más cercanos que se habían refugiado en Damasco. Entre ellos estaba Yussef Shakir, director de la televisión libia, quien le proporcionó el número de teléfono a Bashar Al-Assad para poder comunicarse, el cual a su vez se lo entregó a los servicios secretos franceses, según El-Obeidi.

A cambio de la traición, Francia prometió al gobierno de Damasco que suavizaría la presión internacional contra Siria. Si lo que dice El-Obeidi al periódico italiano es cierto, a lo largo de cinco años Al-Assad ha tenido la oportunidad de aprender que Roma no paga a traidores.

Gadafi había financiado la campaña electoral de Sarkozi con el mismo propósito, para que el imperialismo dejara “en paz” a Libia, y tampoco lo consiguió. Son cosas que no se ganan con dinero. Aprenderlo les ha costado otros cinco años de guerra.

(*) http://www.corriere.it/esteri/12_settembre_29/gheddafi-morte-servizi-segreti-francesi-libia_155ed6f2-0a07-11e2-a442-48fbd27c0e44.shtml

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