jueves, 27 de octubre de 2016

El Banco de España es cómplice del fraude cometido por la salida a bolsa de Bankia

Rato, el rey del atraco perfecto
El Banco de España, es decir, el Estado, es partícipe del fraude de Bankia. Conocía que Bankia y su matriz, Banco Financiero y de Ahorros (BFA), no eran viables y por lo tanto, no debía haber admitido su salida a bolsa para embaucar y robar a los pequeños inversores. Así lo confirman cuatro nuevos correos recién incorporados al procedimiento judicial.

Cuatro meses antes de la salida a bolsa de Bankia, el inspector del Banco de España, José Antonio Casaus, que era el responsable de la cobertura del grupo BFA-Bankia, manifestó en los sucesivos correos de abril y mayo de 2011 al aún director general adjunto de supervisión, Pedro Comín: “Tengo claro que no es viable a medio plazo una estructura como la del BFA”.

El Banco de España, cuyo gobernador por aquel entonces era Miguel Ángel Fernández Ordóñez, era conocedor de los riesgos del banco. En sus correos Casaus ponía en serias dudas la viabilidad futura de la entidad.

El Grupo Bankia tiene su origen en la creación de un Sistema Institucional de Protección (SIP) suscrito con fecha 30 de julio de 2010. El 3 de diciembre se constituyó la Sociedad Central del SIP bajo el nombre de Banco Financiero y de Ahorros (BFA), en la que Caja Madrid contaba con un 52,1 por ciento del capital social, Bancaja con un 37,7 por ciento, Caja Insular de Canarias con un 2,5 por ciento, Caja de Ávila con un 2,3 por ciento, Caixa Laietana con un 2,1 por ciento, Caja Segovia con un 2,0 por ciento y Caja Rioja con un 1,3 por ciento.

La primera intervención pública sobre Bankia se inició a fecha de 3 de diciembre de 2010, por el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) que suscribió participaciones preferentes convertibles (PPC) en acciones emitidas por el BFA por importe de 4.465 millones de euros.

En junio de 2011 Bankia se decidió a cotizar mediante una oferta pública de suscripción que por mil euros animaba al inversor minorista a convertirse en “bankero”. La finalidad era reforzar y optimizar la estructura de recursos propios de la entidad y así cumplir los requisitos establecidos en el Real Decreto-ley 2/2011, de 18 de febrero de 2011.

Antes de la salida a bolsa de Bankia, se publicaron las pruebas de resistencia realizadas por la European Banking Authority (EBA) a las 91 mayores entidades financieras de Europa. Bankia obtuvo un Core Tier I Capital del 5,4 por ciento, frente a un mínimo exigido del 5 por ciento en una situación de máximo estrés.

A pesar de ello, los inversores institucionales eran recelosos de entrar en Bankia. Por ello, Bankia situó el precio de las acciones en 3,75 euros, un 15 por ciento menos del mínimo anunciado en el folleto, que ascendía a 4,41 euros por título. En total, el tramo minorista contó con una demanda del 104 por ciento y el institucional, por encima del 110 por ciento.

En 20 julio de 2011 Rodrigo Rato hizo sonar la campana de estrenó en el parqué de la Bolsa de Madrid después de que Bankia captara 3.000 millones de euros entre 300.000 inversores.

Apenas unos meses después de la OPS, Bankia mantuvo la cotización en los 3 euros por acción hasta que en febrero anunciase un canje de 900 millones de euros de preferentes en acciones para reforzar la solvencia.

Ante los rumores de rescate, el 5 de mayo de 2012 Rodrigo Rato fue forzado a dimitir, siendo sustituido por José Ignacio Goirigolzarri. El 25 de mayo Bankia solicitó formalmente 19.000 millones de euros al Estado para sanear su balance, lo que sumado a los 4.465 millones que suscribió el FROB suponía una asistencia de 23.465 millones de euros.

Al mes siguiente los tribunales acusan a Rato y demás dirigentes por la gestión realizada en el banco. Según la investigación, Bankia inició su andadura bursátil con unas cuentas falsas.

En enero de 2013 el Comité Asesor Técnico (CAT) del Ibex 35 anunció que Bankia dejaría de cotizar en el Ibex 35. Desde el momento de su salida, el valor de las acciones de Bankia presentaban una pérdida del 90 por ciento.

En abril de 2013 Bankia lleva a cabo un “contrasplit”, lo que significa que se aumentaba el valor nominal de las nuevas acciones en la proporción de 100 acciones antiguas. Las acciones se desplomaron un 17 por ciento adicional y, al mes siguiente, comienzan a cotizar las nuevas acciones de Bankia fruto de la conversión de bonos convertibles (cocos) y el canje de híbridos.

El 28 de mayo de 2013 las acciones marcan su mínimo histórico en los 0,543 euros por acción, lo que suponía para los inversores que se decidieron a ser “bankeros” una pérdida del 98,75 por ciento del dinero que hubieran invertido, es decir, de casi todo; un verdadero atraco.

El FROB tiene actualmente el 100 por ciento de BFA e indirectamente, a través de BFA, el 65,02 por ciento de Bankia. El porcentaje que BFA tenía de Bankia tras el ejercicio de gestión de híbridos era de casi un 70 por ciento.

El 28 de febrero de 2014 BFA procedió a la venta de un 7,5 por ciento de Bankia, por un importe de 1.304 millones de euros que generó una plusvalía consolidada de 301 millones de euros. Posteriormente el porcentaje se ha ido incrementando hasta alcanzar el 65,02 por ciento como consecuencia de la ejecución de sentencias firmes de los tribunales de justicia por la mala comercialización de híbridos y, en menor medida, por el reciente proceso voluntario de restitución a los accionistas minoristas por la salida a Bolsa.

Los 17.959 millones de euros del rescate mediante el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) en forma de capital incluyen 4.500 millones de euros que adelantó el FROB en septiembre de 2012 para restablecer la situación de capital regulatorio del grupo.

Las cajas de ahorro han supuesto un duro desembolso para los contribuyentes, siendo Bankia el mayor problema. Desde mayo de 2009, las ayudas financieras comprometidas en diversas formas de capital ascienden a 61.495 millones de euros, de los que 53.553 millones han sido aportados por el FROB y 7.942 millones han sido aportados por la industria bancaria a través del Fondo de Garantía de Depósitos de Entidades de Crédito (FGDEC).

Hasta hoy sólo se han recuperado 2.686 millones.

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