viernes, 16 de septiembre de 2016

Serena Williams ganó Roland Garros bajo los efectos de un dopaje legalizado

El año pasado la tenista estadounidense Serena Williams ganó Roland Garros dopada con prednisolona, un cortocoide prohibido en el deporte. La información la han obtenido Fancy Bear, un grupo de piratas informáticos que se han introducido en los servidores de la Agencia Mundial Antidopaje.

La tenista tenía una autorización médica para consumir dicha sustancia que es fraudulenta.

Los datos obtenidos por los piratas no sólo conciernen a Serena Williams sino también a su hermana Venus, a Rafael Nadal, a la también tenista Petra Kvitova y al ciclista Chris Froome, ganador de tres Tour de Francia.

Las referencias que han logrado llegan hasta 2010 y muestran autorizaciones médicas expedidas según las necesidades de mejorar determinados resultados de los deportistas de Estados Unidos. Los califican como AUT o autorizaciones con fines terapéuticos.

Dichas autorizaciones médicas son tan sospechosas que la de Williams el año pasado en París fue expedida la misma víspera de la final. Se trataba de 40 miligramos de prednisolona por vía oral autorizada por la Federación Internacional de Tenis durante cinco días.

La autorización se firmó porque, supuestamente, la tenista estadounidense padecía una gripe. A pesar de dicha enfermedad logró derrotar a la checa Lucie Safarova.

En esta chapuza hay un pequeño detalle médico: la gripe no se cura con prednisolona. Este compuesto se administra mediante aerosol para el asma y en crema para el reumatismo, pero no por vía oral y mucho menos en dosis tan elevadas, como la recetada a Williams.

El año pasado no fue la primera vez que dicha tenista tomó el corticoide, ya que también aparecen recetas de marzo y mayo de 2014, coincidentes con sus victorias en los torneos de Miami y Roma.

Es mentira que en el deporte cada vez hay un control más estricto del dopaje. Por el contrario, se ha extendido, se ha legalizado y se lleva a cabo una instrumentalización política cada vez más selectiva, como se ha demostrado en los recientes Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, cuando impidieron a numerosos atletas rusos participar en los mismos con acusaciones de dopaje.

El año pasado la Agencia Mundial contra el Dopaje otorgó 1.330 autorizaciones para el uso de drogas por supuestos fines terapéuticos. Supone un aumento del 48 por ciento respecto a las de 2014, que a su vez, fueron un 41 por ciento mayores que el anterior.

Para recordar la manipulación política del deporte y el dopaje nos remitimos a una entrada anterior que publicamos hace unos meses: Hasta el deporte ruso está bajo sospecha de fraude.

Fuente: http://fancybear.net

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