martes, 6 de septiembre de 2016

En Rojava ondea la bandera de Estados Unidos

Esta mañana la prensa siria difundía las fotos de varias banderas de Estados Unidos ondeando en las alturas de la ciudad de Manbi, en poder de los kurdos de la organización PYD, la sucursal del PKK en Siria.

Manbi es una localidad estratégica situada entre Alepo y Jarablus que desde 2014 estuvo ocupada por el Califato Islámico como punto situado en la vía de aprovisionamiento desde Turquía.

La ciudad, que tiene unos 100.000 habitantes, fue recuperada en agosto por las milicias kurdas de YPG después de varias semanas de dura ofensiva en las que actuaron de forma coordinada con la aviación y tropas terrestres estadounidenses.

El ejército turco que ocupó Jarablus tenía intención de seguir su recorrido para apoderarse también de Manbi, ya que pretenden expulsar a las fuerzas del PYD-YPG al este del río Éufrates.

No obstante, Estados Unidos salió en defensa de los kurdos, impidiendo el avance del ejército turco hacia la localidad.

La ocupación de Manbi por el PYG desató las alarmas en Turquía por el problema de la gestión de los territorios evacuados por el Califato Islámico, que durante la primera mitad de este año ha perdido un 12 por ciento del suelo que ocupaba en Irak y Siria.

El año pasado los dominios del Califato Islámico se redujeron en 12.800 kilómetros cuadrados, hasta los 78.000 kilómetros cuadrados, una pérdida neta del 14 por ciento. En las últimas semanas, disponía de 68.300 kilómetros cuadrados.

Tras la liberación de Manbi, un vídeo de la cadena iraní Al-Alam mostró las imágenes de una pequeña prisión de la ciudad utilizada para torturar y someter sexualmente a quienes desafiaban las órdenes de los yihadistas, posiblemente mujeres.

La cárcel estaba dividida en 10 pequeñas celdas que contaban con puertas de hierro. En el suelo había colchones, sucios y tazones para perros, en los que dormían y comían los detenidos. En las paredes había textos religiosos escritos a  mano, que se cree fueron realizados por las esclavas sexuales.

En cada habitación se hallaron estimulantes sexuales, drogas y píldoras anticonceptivas que el Califato Islámico usó para violar y torturar, según explica en el vídeo Omar Mazerli, dirigente del Consejo Militar de la ciudad.

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