jueves, 11 de agosto de 2016

¿Prepara Kiev una operación militar de envergadura en el Donbás?

El creciente despliegue militar del gobierno de Kiev contra las milicias que combaten en el Donbás, ¿es el prólogo de una ofensiva militar de envergadura?, ¿cree el gobierno fascista de Poroshenko que puede aplastar a las milicias por la fuerza?

Desde mediados de julio la misión especial de seguimiento de la OSCE viene detectando un aumento de las violaciones del alto el fuego y un despliegue militar creciente en las líneas del frente del Donbás que violan los acuerdos de Minsk firmados en febrero del pasado año.

El 28 de julio el representante ucraniano en la OSCE, Martin Sajdik, y el jefe de la misión especial de vigilancia de los acuerdos de Minsk, Ertugrul Apakan, alertaron del incremento de las violaciones del alto el fuego y han compartido sus temores sobre el reinicio de las hostilidades a gran escala.

Apakan ha denunciado la presencia y la utilización continua de armamento pesado en la zona de seguridad. La proporción de armamento pesado en las líneas del frente que la OSCE ha sido capaz de verificar ha descendido desde mediados de abril a menos del 13 por ciento del conjunto de equipos verificados.

El 23 de julio el embajador ruso en la ONU, Vitali Chukin, dirigió una carta al Consejo de Seguridad alertando de que las acciones emprendidas por el gobierno de Kiev indicaban que se preparaba para desencadenar operaciones armadas en el Donbás.

Retomando las informaciones suministradas por la misión especial de seguimiento de la OSCE, Chukin indicó que los fascistas ucranianos habían empezado a ocupar la zona de seguridad.

En un informe semanal del periodo del 23 al 29 de julio, el comandante del cuartel general operativo de las fuerzas armadas de la República Popular de Donetsk, Denis Sinenkov, evaluaba el número de violaciones del alto el fuego del ejército ucraniano a 1.397 sólo en el mes de julio, a lo que hay que añadir los bombardeos intensos se han llevado a cabo contra las localidades situadas a lo largo de la línea de contacto, que han destruido 36 habitaciones en las localidades de Donetsk, Zaitsevo, Dokuchaevsk y Kominternovo.

En este contexto de remilitarización masiva de la línea del frente y de intensificación de los bombardeos, los servicios de inteligencia de los milicianos han informado de un suministro de armas y municiones de Estados Unidos al ejército ucraniano el 13 de julio en el marco de los acuerdos bilaterales entre la OTAN y Ucrania, denominados “asociación para lak paz”. Se trata de:

– 950 fusiles de 5,56 milímetros
– 350 pistolasM-9 de 9 milímetros
– 140 ametralladoras de 5,56 milímetros
– 270 ametralladoras de 7,62 milímetros
– 158 lanza-granadas M320
– 149 fusiles M500
– 154 fusiles de precisión de 12,7 milímetros
– 143 fusiles de precisión M110
– 78 fusiles de precisión XM2010
– 99 ametralladoras Browning M2
– lanza-granadas automáticas de 40 milímetros

Este armamento ha sido suministrado por el Centro Internacional para el Mantenimiento de la Paz y la Seguridad en la localidad de Sterichi, situada cerca de Lvov.

Los bombardeos del ejército ucraniano se han intensificado a comienzos de agosto. Sólo el 9 de agosto el ejército ucraniano violó 567 veces el alto el fuego. Según el subcomandante operativo de los milicianos del Donbás, los fascistas ucranianos lanzaron 117 disparos con obuses de artillería de 122 milímetros y 152 milímetros y 401 obuses de mortero de 82 milímetros y 120 milímetros sobre la población del Donbás.

Según dicho subcomandante, el aumento del número de bombardeos efectuados con armas pesadas por parte del ejército de Kiev contra las posiciones y las infraestructuras vitales de las Repúblicas Populares demuestra que, siguiendo indicaciones de ciertas potencias mundiales para organizar una reunión de formato “Normandía” para el mes que viene, los fascistas aumentan sus provocaciones en toda la línea de contacto utilizando artillería para que los milicianos también abran fuego de respuesta.

Ante la agravación de la situación, Alexander Zajarchenko, presidente de la República Popular de Donetsk ha decidido suspender las vacaciones de los funcionarios de los ministerios y exigirles que se incorporen a sus puestos.

Esta estrategia de tensión pretende provocar una reacción armada de los milicianos, e incluso de Rusia, a fin de justificar una escalada de la guerra.

El ataque contra un puesto fronterizo en Crimea en la noche del 7 de agosto hay que interpretarlo dentro de esa estrategia de la provocación. Apoyándose en bombardeos masivos, dos grupos de agentes de las unidades especiales del ministerio ucraniano de Defensa trataron de infiltrarse en Crimea, matando a dos guardas rusos.

Un tercer grupo fue detenido por los servicios de inteligencia rusos en territorio de Crimea, cerca de la ciudad de Armiansk. Portaban explosivos de fabricación artesanal, así como municiones y dispositivos de camuflaje, minas terrestres antipersonas y magnéticas, granadas y armas de las unidades especiales del ejército ucraniano.

Tras los interrogatorios, los agentes ucranianos han confesado que su objetivo era cometer atentados en la península de Crimea a fin de sembrar el terror entre los viajeros y turistas.

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