domingo, 28 de agosto de 2016

La CIA dirigió el golpe de Estado fallido en Turquía (1)

Graham Fuller, el jefe de la CIA en Turquía
F. William Engdahl

Mucho se ha escrito sobre el fracaso de la tentativa del golpe de Estado en Turquía del 15 de julio. El gobierno Erdogan apuntó como primer responsable del golpe al exiliado Fethulla Gülen, residente en Saylorburg, Pennsylvania, y ha pedido oficialmente su extradición para hacer frente a las acusaciones ante los tribunales turcos. Hasta el presente, Washington se ha negado. Como en el interior de Turquía continúa una investigación masiva de la policía y de las fuerzas de seguridad, nuevos detalles sorprendentes surgen casi de forma cotidiana sobre el papel clave jugado por la CIA detrás de su agente Gülen y su movimiento (denominado Feto, por Organización Terrorista Fethullah en turco) y el ejército norteamericano.

Ahora, los informes de los medios turcos destacan que el mentor de Gülen, el “antiguo” hombre de la CIA Graham E. Fuller, con otro “veterano” de la CIA y cercano asociado de Fuller, Henri J. Barkey, estaban en un hotel de lujo en una de las Islas de los Príncipes, en el mar de Mármara, a veinte minutos de Estambul, en la noche del 15 de julio.

Mientras que Washington continua negando categóricamente toda implicación en el intento de golpe de Estado, los medios turcos revelan informaciones detalladas sobre la implicación de personalidades norteamericanas como organizadoras. Las mismas incluyen al antiguo comandante de la fuerza asistente a la seguridad internacional de la OTAN (Afganistán), general del ejército John F. Campbell. Y ahora, nuevas revelaciones nombran a Henri J.Barkey, antiguo agente de la CIA, ahora instalado como profesor de la Universidad Lehigh en Bethlehem, Pennsylvania, a media hora de la mansión de Fethullah Gülen por la carretera PA-33. Según el diario Istanbul Yeni Safak, en la noche del 15 de julio Henri Barkey y un grupo de otras 17 personas, en su mayoría no turcos, se reunieron durante algunas horas en una sala reservada del hotel Splendid Palas en la Isla de los Príncipes en las afueras de Estambul, donde siguieron la evolución del golpe de Estado por la televisión en medio de entrevistas a puerta cerrada, según testimonios del personal del hotel. El documento cita una fuente de investigación de la policía de Estambul, que ha informado de que Barkey mantuvo una reunión en el hotel con 17 directivos superiores, en su mayoría extranjeros, el 15 de julio, día del fracasado golpe.

Según la dirección del hotel, Barkey mantuvo una “reunión que duró horas hasta la mañana del 16 de julio en una sala especial. Siguieron el intento de golpe a través de las cadenas de televisión”.

‘Cómo dirigir el islamismo contra nuestros adversarios’

Otros relatos de periodistas independientes turcos bien informados dicen que entre los miembros presentes con Barkey en la noche del golpe estaba un antiguo oficial superior de la CIA y mentor de Fethullah Gülen, Graham E. Fuller, antiguo jefe de estación de la CIA en Turquía. No es ninguna sorpresa. Ambos Fuller y Barkey son antiguos asociados de la CIA en Langley. Ambos tienen una larga implicación en los asuntos turcos. Incluso han escrito en común un libro: “La cuestión kurda de Turquía”.

Parece que algo ha picado recientemente al astuto veterano de 78 años de la CIA, Fuller. Afirma haberse jubilado de la Agencia hace años, cuando fue a la RAND Corporation, sociedad muy ligada a la CIA. Pero vuelve a salir de las sombras durante el atentado de la maratón de Boston para intentar rechazar las relaciones con los dos hermanos chechenos acusados de cometer los hechos. Fuller tuvo que admitir que los hermanos Tsarnaev tenían un tío, “el tío Ruslan”, alias Ruslan Tsarnaev, antiguo empleado de la sociedad Halliburton en Asia central, una sociedad de Dick Cheney, y que había vivido en la casa de Fuller por un tiempo cuando “el tío Ruslan” se casó con la hija de Fuller. ¿Algo realmente extraño, o simplemente una “coincidencia”? Sin embargo, si Fuller no hubiera querido atraer la atención sobre sí, mejor hubiera debido callarse y dejar pasar la tormenta. No muy profesional para un veterano, un resucitado de la CIA.

Ahora Fuller, desde su blog personal, se precipita a negar estar tras Fethullah Gülen y el golpe de Estado tuco. Sin embargo, su blog es un himno descosido de elogios a su protegido, Gülen. Escribe que “Gülen es un apolítico, es más bien un sufí, una tradición mística y social. Gülen está interesado por el cambio social lento y profundo, incluyendo la enseñanza superior laica... Respecto al intento de golpe de Estado fracasado de manera espectacular contra Erdogan la semana pasada, creo que es poco probable que Gülen sea su cerebro”.

Que yo sepa Erdogan nunca ha declarado que Gülen “sea el cerebro tras el golpe de Estado”. Ha declarado que las redes Gülen han jugado papeles claves. Los cerebros, empleando la palabra de modo caritativo, estaban en otros lugares como en Tampa, Florida (la sede del CENTCOM) y en Langley, Virginia (la sede de la CIA).

Pese a la errónea tentativa de Fuller para proteger a Gülen, ha quedado demostrado que la misma organización Gülen apoyada por la CIA, tras el hundimiento de la Unión Soviética en los años 90, se dedicó a la creación de escuelas Gülen a lo largo de las antiguas repúblicas soviéticas de Asia central, de Turquía, de Chechenia e incluso de Dagestán en Rusia, en Uzbekistán, en Kirghizistan y en Xingjiang, en China.

En 1999 Fuller, entonces en la RAND, predicaba el uso de las fuerzas islamista de Gülen a fin de hacer avanzar los intereses de Estados Unidos en Asia central, contra China y contra Rusia. Declaraba que: “Nuestra política de conducción del islamismo contra nuestros adversarios ha funcionado maravillosamente bien en Afganistán, contra los rusos. Los mismos métodos y doctrinas pueden también ser empleadas para desestabilizar lo que quede del poder ruso, y sobre todo para enfrentarse a la influencia china en Asia central”.

El libro de Fuller, “Nueva Geopolítica de Turquía: de los Balcanes al oeste de China”, fue publicado en 1993, coincidiendo con el establecimiento por parte de la organización de Gülen de una cadena de “escuelas Gülen”, que tenían como objetivo a los niños de las élites de la región en Asia central hasta Xinjiang en el oeste de China, regiones en las que residen muchos turcos musulmanes. A mediados de los años 90, más de 75 “escuelas Gülen” se extendían por Kazajstán, Tayikistán, Azerbaiyán, Turkmenistán, Kirguizistán, Uzbekistán e incluso en Rusia (en el Dagestán y en el Tatarstan), en medio del caos de la era postsoviética del borracho Boris Yeltsin.

En 2011 Osman Nuri Güdes, antiguo jefe de inteligencia exterior del MIT turco, la “CIA turca”, consejero jefe de investigación del primer ministro Tansu Ciller en los años 90, publicó un “libro bomba” que sólo ha sido autorizado en lengua turca. En ese libro Güdes, de 85 años y ya jubilado, ha revelado que en los años 90 las escuelas islamistas de Gülen que surgían en el Asia central proporcionaban la base para infiltrar centenares de agentes de la CIA que actuaban bajo la cobertura de enseñantes de lengua inglesa. Según Güdes, el movimiento Gülen “albergaba 130 agentes de la CIA” en sus escuelas en el Kirguizistán y en Uzbekistán, sin contar otros países y regiones citados más arriba.

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