martes, 30 de agosto de 2016

Balance de la Guerra de Siria un año después de empezar la intervención rusa

La web libanesa El-Nashra se hace eco de lo que ya es un lugar común en la mayor parte de los medios de comunicación de Oriente Medio, incluidos los israelíes: que la Guerra de Siria ha entrado en una nueva etapa que afectará a toda la región.

La web libanesa añade que, en efecto, como ya indicamos, existe un acuerdo entre Irán, Turquía y Siria contra el PKK-PYD-YPG, convertidos en el caballo de Troya de los imperialistas en la región. La culminación oficial de ese acuerdo es la inminente entrevista entre Erdogan y Bashar Al-Assad anunciada por la televisión iraní (1), lo más extraño que cabe imaginar cuando uno ha invadido el país del otro.

Basándose en fuentes israelíes, el periódico añade que en esta nueva fase la aviación china reforzará a la rusa, para lo cual ya hay una delegación militar del EPL en Damasco y, según algunas fuentes, un portaviones se ha apostado junto a la costa de Latakia. Su objetivo es acabar sobre el terreno con los 3.000 uigures integrados en Jeysh Al-Islam que se han distinguido en la batalla de Alepo por actuar como kamikazes lanzando camiones cargados de explosivos contra las posiciones del ejército regular sirio.

Los motivos que han dado lugar a este cambio en la situación varían según los medios. Para la prensa israelí, como Maariv, todo comenzó cuando Rusia amagó con los bombardeos estratégicos desde Irán. Para otros ha sido el incidente de Hasaka entre el ejército sirio y las fuerzas del PKK-PYD-YPG. Finalmente, otros tienen cuenta la entrada del ejército turco en Jarablus.

Tienen razón los primeros, es decir, los israelíes, pero con un matiz importante: el cambio no se ha producido por los bombardeos estratégicos con aviones que despegan de Irán sino por el hecho mismo de la entrada de Rusia en la guerra. Todo lo demás es consecuencia de esto.

Los bombardeos rusos no sólo se han convertido en una pesadilla para los yihadistas sino también para sus padrinos de Washington. Según el Wall Street Journal (2), el 16 de junio la aviación rusa bombardeó una de las posiciones de las fuerzas especiales de Estados Unidos y Reino Unido, así como un puesto de la CIA, en At-Tanf, al sur de Siria, a unos 15 kilómetros de la frontera con Jordania.

El mando del ejército de Estados Unidos presentó una protesta formal ante el cuartel general ruso en Latakia, a pesar de lo cual 90 minutos después el bombardeo se reprodujo en la misma posición.

El 12 de julio la aviación rusa volvió a bombardear un campamento de los yihadistas “moderados” que sostiene la CIA a 80 kilómetros al oeste de At-Tanf.

Al mismo tiempo, la aviación estratégica rusa habilitó la base aérea de Nojeh y Hamadan, en Irán, para llevar a cabo sus bombardeos sobre las posiciones yihadistas, poniendo otra vez en claro riesgo a los comandos de operaciones especiales que tiene Estados Unidos en territorio sirio.

Como reacción los imperialistas pusieron en marcha a sus peones del PKK-PYD-YPG que a mediados de agosto enviaron un plan de 11 puntos al gobernador de Hasaka para crear una “Federación del Norte de Siria”. Entre otras exigencias piden la disolución de todas las milicias que apoyan al ejército regular sirio, así como la retirada del armamento pesado que tenía desplegado en la ciudad. Las YPG se encargarían de la defensa de los edificios oficiales del gobierno de Damasco que hubiera en Hasaka.

El plan es una reedición mimética del que los imperialistas impusieron tras la invasión de Irak: una autonomía de hecho a cambio de no exigir la separación formal de Siria.

El gobierno de Damasco rechaza las 11 exigencias, pero se muestra dispuesto a negociar un desarme mutuo en la ciudad.

Pocas horas después las tropas kurdas, dirigidas por las estadounidenses, atacan los edificios oficiales del gobierno sirio protegidos por milicias y tropas del ejército regular, produciendose choques armados entre ambas partes.

El PKK-PYD-YPG pretende que el gobierno de Siria abandone Rojava y otras zonas del norte de Siria. Para lograrlo las milicias Assayech, junto con YPG, se apoderan primero de Ghuairan, incendian varios edificios oficiales y luego atacan el barrio de Nachua, donde se encuentra el edifico del gobierno provincial, con el fin de sustituirlo por otro del PKK-PYD-YPG.

“Estáis en el punto de mira de nuestras unidades”, decía una octavilla repartida por YPG en las calles de Hasaka. “Nosotros hemos decidido esta batalla y no vamos a retroceder [...] Os llamamos a que depongáis las armas om de lo contrario, daos por muertos”, añadía el comunicado.

En respuesta, la aviación siria bombarda las posiciones del movimiento kurdo, junto a las cuales se encuentran los comandos de operaciones especiales de Estados Unidos.

El bombardeo se reprodujo por segunda vez, también en Hasaka, aunque dos cazas sirios Su-24 fueron obligados a abandonar la zona por aviones F-22 Raptor de la fuerza aérea de Estados Unidos.

El 22 de agosto el Pentágono emite una amenaza contra la aviación siria: están dispuestos a derribar cualquier caza que amenace a las tropas que operan en el suelo y, por extensión, a los milicianos de YPG que operan a su lado.

“No es una zona de exclusión aérea”, precisa Peter Cook, un portavoz del Pentágono. “Sin embargo [...] el régimen sirio queda advertido de evitar esas zonas en las que operan las tropas de la coalición”, añadió.

La amenaza concierne también a la aviación rusa: “Si amenazan a las tropas americanas, tenemos el derecho de defender a nuestras tropas”, añadió el portavoz.

Sin embargo, el que amenaza se siente amenazado, por lo que el ejército de Estados Unidos retira discretamente sus fuerzas, que se alejan de las posiciones ocupadas por YPG. Al mismo tiempo, una delegación del PKK-PYD viaja a Damasco para negociar con el gobierno sirio. Simultáneamente los rusos logran imponer un alto el fuego en Hasaka entre kurdos y sirios.

Los rusos han convertido a las negociaciones -de todo tipo- en el elemento estratégico fundamental de la Guerra de Siria. El intento deliberado de impedir la victoria militar del gobierno de Siria tiene como objetivo obligarle a ceder en la reforma constitucional del Estado. La consecuencia más evidente es la prolongación de la guerra que, a su vez, trae como consecuencia la retirada de los actores secundarios (yihadistas) para dar paso a los protagonistas (Turquía).

La invasión de Jarablus por Turquía es otro de los vuelcos estratégicos provocado por la dilatación de la guerra. El gobierno de Erdogan vuelve sobre sus pasos. De la consigna “Cero problemas con los vecinos” ha pasado a la realidad “Cero vecinos sin problemas”, es decir, al aislamiento total, del que está tratando de salir desesperadamente tras el golpe de Estado.

La nueva política de Erdogan es lo que explica que, a pesar de las apariencias, la invasión de Jarablus no haya sido unilateral, sino negociada en secreto, tanto con Siria como con Irán. Sus objetivos son dos: cerrar la frontera al Califato Islámico y expulsar a PKK-PYD-PYG a a la orilla este del río Eufrates.

El vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, también ha aconsejado a los kurdos que acepten las exigencias turcas, algo que los portavoces del PYD han rechazado, al menos verbalmente. Por el contrario, están concentrando tropas en Qameshli. El ejército turco espera un inminente ataque a sus posiciones en Jarablus, por lo que ha enviado refuerzos.

La impresión es que Estados Unidos ha perdido a los dos peones más importantes que tenía: Turquía y el PKK; o por lo menos los ha enfrentado entre sí, como ha enfrentado al PKK con el gobierno sirio en Hasaka. Por su parte, el PKK corre el riesgo de aislarse por completo en todos los países de la zona, no sólo en Siria, aunque “más vale solo que mal acompañado” (como ha estado hasta ahora).

(1) http://www.presstv.ir/DetailFr/2016/08/27/481901/Syrie-la-mgasurprise-de-Poutine
(2) http://www.wsj.com/articles/russian-strikes-on-remote-syria-garrison-alarm-u-s-1469137231

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