jueves, 14 de julio de 2016

Las contradicciones imperialistas en el Extremo Oriente (2)

Andrew Korybko

Por positiva que sea la imagen descrita más arriba, no se concretará como mínimo hasta la próxima década, cuando se vea como Estados Unidos mantienen firme esa rivalidad de Nueva Guerra Fría. Bien a través de mecanismos institucionales del TTIP o bien fuera de éste mediante medidas sin escrúpulos si dicho acuerdo no está preparado a tiempo, Estados Unidos harán todo lo que esté en su mano para impedir a la Unión Europea desarrollar relaciones económicas independientes con la Unión Euroasiática, China y la ASEAN.

Eventualmente, la Unión Europea podría ser autorizada a profundizar sus relaciones con Japón e India (mediante la gran estrategia unipolar antes descrita), pero incluso esto es discutible, a menos que Estados Unidos no tenga la seguridad de mantener suficiente control sobre el bloque, tras la obtención de estos acuerdos potenciales. Sin duda no tendrán la confianza para dejar hacer, a menos que controlen formalmente a la Unión Europea a través del TTIP, convirtiendo a estas zonas de libre comercio en algo poco probable, al menos a corto y medio plazo; salvo, naturalmente, modificaciones geopolíticas inesperadas. En gran medida, la Unión Europea puede por tanto ser descartada con toda seguridad de discusiones serias sobre zonas de libre comercio intraeuroasiáticas, pero ello no significa que estos sueños puedan ser olvidados simplemente porque el bloque no pueda tomar parte en ellas durante cierto tiempo.

RCEP y FTAAP

Para compensar esa esperada ausencia de la Unión Euroasiática de los marcos económicos multipolares que se consideran, se han hecho algunas propuestas modificadas. Dos de las más relevantes son la Asociación Regional Global Económica (RCEP) y la Zona de Librecambio de Asia-Pacífico (FTAAP), ambas apoyadas activamente por China. La RCEP es la formalización de un ALE multilateral entre la ASEAN y cada uno de sus socios comerciales ya existentes (Australia, China, India, Japón, Nueva Zelanda y Corea del Sur).

La FTAAP, por su parte, lleva las cosas mucho más lejos y propone una grandiosa zona de librecambio entre todos los países que constituyen el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), lo que incluye por tanto a Rusia, Estados Unidos y algunos otros países del hemisferio occidental, pero en detrimento de un acuerdo completo de libre comercio con la ASEAN en su conjunto (Myanmar, Laos y Camboya, que no son miembros de la APEC).

Es significativo sin embargo que la mayoría de los países en el seno del bloque participarían en este marco, lo que subraya hasta que punto las economías de la ASEAN son favorables a estas ofertas de librecambio interregionales de la actualidad. AL mismo tiempo, sin embargo, la inclusión de Estados Unidos podría socavar enormemente la flexibilidad multipolar de agrupamiento futuro, y transformarlo más bien en una organización económica apolítica que podría ser empleada de ninguna forma para debilitar la visión unipolar de Estados Unidos. Es probable que Rusia y China no apoyen esta idea más que a los efectos de marcar puntos políticos que se opongan a los planes exclusivistas del TPP de Estados Unidos, que amenazan minar las conexiones comerciales existentes de dos grandes potencias y las posibilidades futuras con otros Estados involucrados.

La visión de Rusia respecto a la GEFTA

La última propuesta de creación de un bloque comercial trans regional ha llegado de Rusia, y fue anunciada en el discurso del presidente Putin en la Asamblea Federal el 4 de diciembre de 2015. El dirigente ruso dio a conocer la intención de su país de formar una asociación económica entre la Unión Euroasiática, los Estados de la ASEAN y de la OCS (incluyendo los miembros sondeados previamente, India y Pakistán), destacando que la nueva organización “constituye un tercio de la economía mundial en términos de igualdad de poder de compra”. Es la más realista de las tres sugerencias y la más susceptible de convertirse en realidad. China tiene ya un ALE con Pakistán (cierre de la integración euroasiática) y la Unión Euroasiática estudia la posibilidad de sellar acuerdos similares con India y el candidato oficial a la OCS, Irán. Destaquemos que Rusia y China están igualmente comprometidas en un acuerdo trilateral con Mongolia, que podría convertirse de forma previsible e una zona de libre comercio en el porvenir.

Suponiendo que Moscú consiguiera alcanzar estos objetivos (y no hay razón para dudarlo por el momento), uniendo a la Unión Euroasiática y a la OCS en un acuerdo económico que sería un ajuste natural, la ASEAN ofrecería un toque complementario perfecto que podría estimular económicamente a todos los miembros. Además, la inclusión de India y Pakistán en el marco arrastraría probablemente al resto de la Asociación Sudasiática de Cooperación Regional (SAARC), que tiene su propia zona de librecambio interno de comercio) a unirse, lo que favorecería la integración de socios de esta organización, como Afganistán, Bangladesh, Bután, las Maldivas, Nepal y Sri Lanka. Tomada en conjunto, la visión de Rusia se orienta a formar la Gran Región euroasiática de Librecambio (GEFTA), que englobaría la gran mayoría de Asia y que puede fusionarse un día con la Unión Euroasiática, excluyendo de momento, evidentemente, las economías europeas (tanto de la Unión Europea como de Estados no miembros de la Unión Europea), Medio Oriente (salvo tal vez Siria e Israel) [extraña combinación, desde luego, pero perseguida por razones claramente distintas], las dos Coreas y Japón.

El obstáculo indio abre una posibilidad para la ASEAN

Aún suponiendo un mínimo de interferencias (norteamericanas) externas que intentan compensar la visión de Rusia, es previsible que India presentará un importante desafío para la puesta en marcha del GEFTA. India y China están inmersas en una dilema de seguridad muy intenso, que ninguna de ellas quiere reconocer públicamente. En estas circunstancias, es poco probable que alguna de ellas pretenda alcanzar un ALE con la otra. Desde el punto de vista de Nueva Delhi, India no tiene ninguna razón para sacrificar lo que ve como sus intereses económicos nacionales alcanzando un ALE con China, importando poco que sea el RCEP i la GEFTA.

Respecto al RCEP, India ha alcanzado ya algunos acuerdos ALE con Japón y Corea del Sur, y no cree que la inclusión de Australia y Nueva Zelanda en el marco multilateral propuesto compense el desequilibrio económico que prevé sufrir por el librecambio tarifario con China, que debería aceptar en el marco de esta transacción. Por lo que concierne a la GEFTA, las preocupaciones son muy similares. India está actualmente en una relación de librecambio con la ASEAN y podría concluir otro con Irán, tras una propuesta de éste último en la primavera de 2015. Con los progresos claramente positivos para alcanzar un acuerdo comercio con la Unión Euroasiática, un día cercano, India no tiene necesidad de saltar a la GEFTA, en tanto que no tiene ninguna seguridad en obtener ventajas de ello, y a la vista de las complicaciones previsibles si el acuerdo incluyera también a China (por lo que no ve ninguna ventaja en su liderazgo).

La esperada ausencia de India en la GEFTA no significa el fracaso del proyecto, pero pone en evidencia su dependencia respecto a la inclusión de la ASEAN a efectos de tener la suficiente extensión para ser un punto determinante en la economía mundial. La Unión Euroasiática y sus acuerdos bilaterales de libre comercio son avances positivos por sí mismos, especialmente si desembocan en una perspectiva de acuerdos entre la Euroasiática y China, e integra de forma multilateral acuerdos ya alcanzados (como con Irán). En cualquier caso, la multipolaridad será infinitamente más fuerte gracias a la incorporación de la ASEAN a este acuerdo. Vietnam está ya en preparativos para dicho acuerdo con la Unión Euroasiática, y aun siendo un robusto componente en la cartera de esta asociación, su potencial palidece en comparación con los dos grupos económicos que tienen su propio pacto inclusivo entre bloques. Una de las etapas para impulsar esta posibilidad sería para Rusia hacer un uso eficaz de las Zonas Especiales Económicas (SEZ) de la ASEAN, con Myanmar, Laos y Camboya, con el fin de alcanzar ALE individuales con otros miembros de la parte continental de la organización (incluyendo Tailandia, a la que Medvedev ha ofrecido esta posibilidad en la primavera de 2015). Podrían entonces hacer presión de forma colectiva sobre sus homólogos insulares para marchar en esa dirección.

El TPP contraataca

La mayor amenaza para las relaciones económicas de un mundo multipolar con la ASEAN viene directamente del TPP. Estados Unidos presionan con este acuerdo comercial exclusivo, a fin de obstaculizar las asociaciones comerciales existentes que los países no aliados (Rusia y China) planean reforzar con cada miembro del bloque. En cierto sentido, el tratado puede considerarse como una declaración previa de guerra económica, porque los Estados Unidos toman activas medidas para dar forma a un mercado restringido que estaría en su mayoría bajo su control. Washington es plenamente consciente de que Moscú planea una cabeza de puente en Asia, y que comprende que debe diversificarse e integrar a China si quiere alcanzar su pleno potencial económico. Por lo que concierne a Pekín, Estados Unidos reconoce hasta qué punto las obstrucciones a las relaciones económicas bilaterales China-ASEAN podrían perturbar la Nueva Ruta de la Seda que China espera instalar en años próximos. A Estados Unidos le gustaría disponer de la hegemonía económica que adquiriría de cada uno de los miembros de la ASEAN a través del TPP para intimidarlos, alejarlos de los centros multipolares y anclarlos firmemente en el campo unipolar. Hay motivos concretos para tomar esta amenaza estratégica en serio.

La AEC

La ASEAN ha cumplido una etapa histórica con ocasión de su 27 encuentro, a finales de noviembre de 2015 en Kula Lumpur, al aceptar formar la Comunidad Económica de la ASEAN (AEC), con el fin de coordinar las relaciones económicas del bloque con el mundo exterior, reforzando la cooperación social, cultural y de seguridad entre sus miembros. Se prevé que la AEC busque adoptar acuerdos comerciales en bloque a partir de ese momento, buscando eventualmente agrandar el TPP para incluir en el mismo, con el tiempo, al resto de la organización. El razonamiento es bastante simple. La ASEAN desea normalizar los acuerdos comerciales que sus miembros mantienen con los países y bloques exteriores, con el fin de no crear un desequilibro estructural interno entre sus economías. Si Malasia entra en el TPP, pero Vietnam tiene un ALE con la Unión Euroasiática, es fácil imaginar que esto crearía una desventaja para Filipinas, que no disponen de lazos institucionalizados con uno u otro de los bloques. La mezcolanza de diferentes actores externos, que interactúan con la ASEAN en condiciones de uno a uno en vez de tratar con todo el grupo, crea una situación interna inútilmente compleja, y que hace a los distintos miembros de la AEC una integración económica entre sí.

Aunque no sea esta la comparación más precisa, en este caso es poco apropiado acoplar la AEC con la Unión Euroasiática, en tanto que los dos bloques quieran controlar las relaciones económicas institucionalizadas de sus miembros con otros Estados y organizaciones. Incluso si este objetivo no ha sido oficialmente proclamado por la AEC de momento, es funcionalmente inevitable que marche en esa dirección, antes o después, una vez que sus miembros hayan definido seriamente sus objetivos de integración compartida.

Esto significa que la AEC tendrá que definir un día con que acuerdos bilaterales que no incluyen al bloque quiere entenderse para cubrir al conjunto de la organización, y cuales sus respectivos miembros se verán obligados a abandonar. A este nivel es importante que la mayoría de los miembros del AEC parecen ir en la misma dirección que el TPP, a juzgar por las declaraciones de dos buenas economías del grupo, Indonesia y Tailandia.

El presidente Joko Widodo dijo a Obama, con ocasión de una reunión en la Casa Blanca a finales de octubre que “Indonesia tiene intención de unirse al TPP”, mientras que un viceprimer ministro tailandés declaró a finales de noviembre que su país “está muy interesado en unirse al TPP [...] hay muchas probabilidades de que Tailandia busque unirse al TPP”.


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