sábado, 2 de julio de 2016

La última oferta de Brzezinski para un nuevo reparto imperialista del mundo

Un perro viejo con trucos también viejos
Umberto Pascali

En su última diatriba pública “Hacia una reorientación global”, un Zbigniew Brzezinski visiblemente consumido y senil demuestra una vez más que los viejos perros no pueden aprender trucos nuevos.

Se hace evidente que su ego no le permite a este criminal de de guerra decrépito renunciar a su papel fracasado como estratega de la élite norteamericana. Aún quiere convencer a los viejos tiburones de Wall Street que puede salvarlos de lo que dice ser una catástrofe inminente.

Olvidando que la política extranjera de Estados Unidos ha estado basada sobre sus locos planes (es especial, aunque no solamente, desde la elección de su protegido Barak Obama), Brzezinski dice a sus dueños que Estados Unidos podría perder pronto su posición dominante, y/o que incluso podrían ser derrotados militarmente, si se compromete en una guerra contra sus rivales, Rusia y China.

¿Qué se puede hacer?, ¿cuál es su plan? Su única solución consiste en dividir a China y Rusia, para convencer a uno de sus dos rivales de colaborar con Washington contra el otro. Es algo, sin exagerar, patético, por llamarlo de alguna manera.

Esta claro que, refiriéndose al rechazo categórico de Rusia a rendirse frente a la guerra económica, financiera, militar y psicológica desencadenada contra ella, Brzezinski pone en guardia contra un rival que puede ser capaz de desplegar nuevos sistemas de armamento que obligarían a Estados Unidos a escoger entre un suicidio mutuo asegurado y la pérdida de su dominio.

Por ello, “la adquisición repentina por parte de algunos Estados de la capacidad de convertir a Estados Unidos en algo militarmente inferior significaría el fin de su papel global”. Brzezinski avisa de que esto significaría “probablemente una situación de caos mundial” (sic). Es por lo que Estados Unidos deben escindir a Rusia y China, inmediatamente, y hacer socio propio a uno de los dos. Pero (doloroso dilema), ¿quién sería el enemigo y quien el socio? “Zbig” explica que la élite norteamericana debe “contener al menos previsible pero rivalizar potencialmente con el más emprendedor”. Y esto ¿qué es? “Actualmente el más susceptible de ir demasiado lejos es Rusia”. ¿Una alianza con China contra la Rusia de Putin? No tan deprisa, silba la vieja serpiente. En efecto, “a un plazo mas largo [la más susceptible de superarnos] podría ser China”.

Tal vez el maestro de los tiburones de Wall Street, criminalmente incompetente, intenta separar a los dos rivales, ofreciendo una asociación para el primero que levante la mano. En ese caso, seríamos testigos de una ilusión abisal, un vergonzoso espectáculo de impotencia.

La última elucubración chapucera del estratega fosilizado contiene también su evaluación de Europa y de los europeos; qué piensa de ellos, sin dudar en decirlo abiertamente. Aparentemente, si duda respecto a lo que se debe hacer a escala mundial, Brzezinski no tiene dudas sobre los europeos. Son totalmente inofensivos, están bajo control, incapaces de presentar un peligro real o potencial para la dominación anglo-estadounidense.


Obedecerán ciegamente toda orden contra su soberanía y sus intereses económicos básicos; reforzarán la jaula de la OTAN en un impulso masoquista, y se verán progresivamente e irreversiblemente debilitados en la insignificancia y el caos, por las migraciones bien organizadas procedentes del sur (conocidas en el lenguaje brzezinskiano como “renacimiento”).

Estados Unidos están pendientes de la continuidad y degeneración de las Primaveras Árabes, con el fin de matar dos pájaros de un tiro. El primero es permitir, por medios públicos o secretos, una espiral desestabilizadora en Medio Oriente y África del norte (MOAN). El segundo seria favorecer, por los mismos medios, un aumento de las olas de refugiados en Europa procedentes de países desestabilizados.

Brzezinski justifica e incita a estas masas a la violencia de la desesperación (consecuencia deliberada de sus políticas) contra Europa, lo que explica la ilimitada hipocresía: “El despertar político post colonial que afecta a los musulmanes es una reacción tardía al aplastamiento, a veces brutal, por parte de las potencias europeas principalmente”.

Por ello, subraya Brzezinski, los europeos deben ser sometidos a la venganza en pago de sus pecados coloniales.

Es increíble que ningún gobierno importante, partido u organización en Europa o en el “MOAN” haya reaccionado y denunciado esta doble agresión fríamente concebida. La expresión “Renacimiento Político Mundial” (como la expresión “Gran Tablero” para el plan destinado a aislar y desestabilizar Rusia y el conjunto de Eurasia), ha sido, nuevamente, inventada por Brzezinski. Puede verse en el artículo “El despertar político global”, artículo publicado en el New York Times el 16 de diciembre de 2008 como una consigna pública para su protegido recién elegido, Barak Obama.

Brzezinski, también en 2008, estaba muy ocupado intentado encontrar la píldora mágica que asegurara la continuidad de la potencia de los vampiros de Wall Street, seriamente erosionada por los dementes criminales de la presidencia Cheney-Bush, y cada vez más hacía frente a una rebelión en Europa (en especial de Francia, Alemania e Italia) que perseguían activamente una asociación económica y política con Rusia.

En su artículo, Brzezinski se vanagloriaba visiblemente de que Obama era de hecho su homúnculo dócil. También daba a la élite anglo-norteamericana su receta mágica sobre la forma de salvar su dominación.

“Un nuevo presidente hará el trabajo [entonaba] en medio de una crisis de confianza generalizada en la capacidad de Estados Unidos para ejercer un liderazgo eficaz en los asuntos mundiales. Esto puede considerarse una visión rígida, pero es un hecho [...] El desafío resultante se ha agravado en cuestiones tales como el clima, la salud y las desigualdades sociales, cuestiones que cada vez son más discutidas, porque han surgido en el contexto de lo que yo llamo el despertar político mundial”.

Lo que llama “despertar político mundial” no es más que la puesta al día de su agencia de viajes de 1978-1979: la creación de Al Qaeda en Afganistán para “dar a los rusos su Vietnam”.

La creación y la manipulación de conmociones sociales denominadas, según los casos, Primaveras Árabes, Revoluciones de Color y similares, eran el perfeccionamiento de las mismas criminales agencias de viaje: cómo producir un golpe de Estado sin tener que pagar las consecuencias de una participación visible. Brzezinski ha sobreestimado de tal manera sus capacidades geopolíticas, esencialmente limitadas a la creación y manipulación del terrorismo, del crimen organizado, de campañas mediáticas de propaganda, un conjunto de operaciones criminales disimuladas y cubiertas, que serían simplemente abiertos actos de guerra.

Pero ahora la serpiente fosilizada no puede hacer gran cosa, no solamente para cubrir su larga lista de crímenes de guerra, sino también su impotencia.

Fuente: http://versouvaton.blogspot.ch/2016/06/les-cauchemars-de-brzezinski-la-russie.html

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