lunes, 18 de julio de 2016

Kerry viaja a Moscú para otro diálogo de sordos

Con el atentado de Niza y el golpe de Estado en Turquía, la visita de Kerry a Moscú, la cuarta en un año, ha pasado completamente desapercibida, por lo que conviene echarle un vistazo, aunque sea rápido.

No cabe duda de que Estados Unidos ha reculado: no quiere sino que necesita a Rusia para sacar adelante sus planes en Oriente Medio y se está esforzando en ello. Así se pueden resumir las conversaciones, porque Estados Unidos no renuncia a sus planes sino que quiere incorporar a ellos a Rusia.

Por eso han vuelto a fracasar las conversaciones. Estados Unidos no puede entender que nadie tenga otros planes diferentes de los suyos y, desde luego, no puede admitir que en ellos tenga cabida el gobierno de Siria. Sigue empeñado en sacar a Bashar Al-Assad de Damasco, por las buenas o por las otras.

Para eso necesita a Rusia; necesita el ascendente de Moscú sobre Al-Assad para que le “convenzan” de que debe abandonar el gobierno. A cambio Estados Unidos les ofrece (a los rusos) un lugar de privilegio en la “coalición internacional”, es decir, que se trata de una especie de soborno en toda regla.

La última propuesta de Kerry no es casualidad: los rusos y, por supuesto, el ejército regular sirio, están encontrando grandes dificultades en seguir avanzando en la guerra.

Por su parte, ante la imposibilidad de un acuerdo, Putin y Lavrov parecen haber arrojado definitivamente la toalla y ya no esperan nada del moribundo gobierno de Obama. La esperanza de Rusia está depositada en un nuevo inquilino de la Casa Blanca, que puede ser Trump, cuyas posiciones respecto a Oriente Medio y la guerra de Siria son tan sorprendentes como todas las demás.

En Estados Unidos Trump es de los pocos que ha dicho la única verdad. Por ejemplo, en su entrevista con Fox News en diciembre del año pasado culpó de la guerra de Siria y el ascenso del Califato Islámico a Obama y a la antigua secretaria de Estado, Hillary Clinton, acusándoles públicamente de la muerte de cientos de miles de sirios y libios.

En otras declaraciones de las que se hizo eco el Washington Post, el candidato republicano dijo que si Clinton gana las elecciones presidenciales va a “iniciar una tercera guerra mundial en Siria” (*), al tiempo que se mostraba partidario de “dejar que Rusia se haga cargo del Califato Islámico”.

(*) http://www.washingtonpost.com/news/post-politics/wp/2015/09/25/donald-trump-let-russia-fight-the-islamic-state-in-syria/

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