sábado, 23 de julio de 2016

El golpe de Estado turco en la base aérea de Incirlik

Detención del general Bekir Ercan Van
El director del Centro Lev Gumilev, Pavel Zarifullin, un experto sobre Oriente Medio, relata a Komsomolskaya Pravda (*) el impulso del golpe de Estado en Turquía, remitiendo a fuentes próximas a los servicios de inteligencia, según las cuales el golpe de Estado se preparó con la ayuda de nuestros “socios” de ultramar para impedir la aproximación del gobierno de Erdogan a Rusia.

Amplios círculos de la oligarquía dominante en Turquía creen que las puertas de la Unión Europea se han cerrado definitivamente para Turquía, a la que no queda otro remedio que aproximarse a la Ruta de la Seda y la Unión Eurasiática, es decir, a Rusia y China.

La posibilidad de abandonar la OTAN, antes impensable, ya no parece tan descabellada y se espera con verdadera impaciencia la futura entrevista de Putin con Erdogan.

En dichos círculos no cabe ningún género de dudas sobre la intervención de Estados Unidos en la tentativa de golpe del 15 de julio, “como en todos los demás golpes habidos en Turquía desde 1960. Siempre que el ejército ha interferido en los procesos políticos lo ha hecho en coordinación con los americanos”.

A Zarifullin pone el ejemplo de Egipto, donde en 2013 otro golpe de Estado patrocinado por Estados Unidos llevó al poder al general Sisi. En Turquía los golpistas “no podían triunfar sin ayuda exterior”, en referencia no sólo a Estados Unidos, sino también a Alemania, cuyo parlamento condenó unas semanas antes el genocidio armenio, inicio de la típica campaña intoxicadora.

El impulso de la asonada fue el sorprendente acercamiento de Erdogan a Rusia, la mejora de sus relaciones diplomáticas con Israel, el intento de poner fin a su intervención en la guerra de Siria, la crisis de los refugiados con la Unión Europea, así como el desagrado por el apoyo de Estados Unidos al movimiento independentista kurdo.

El núcleo de la conspiración se fraguó en la base aérea de Incirlik, desde donde la la aviación de la OTAN controla Oriente Medio. El comandante en jefe de la base, el general Bekir Ercan Van, está detenido. El embajador de Estados Unidos en Ankara, John Bass, antiguo embajador en Georgia, mantenía una relación muy estrecha con él y con el antiguo jefe de la base, Akin Ozturk, con el pretexto de discutir las relaciones con los kurdos en Siria y en Irak.

En realidad, toda la alta oficialidad del ejército turco ha salido de las escuelas de guerra de la OTAN y son más leales a Estados Unidos que a su propio país. De los primeros interrogatorios se desprende que el embajador de Estados Unidos prometió a los golpistas que, cualquiera que fuera el resultado de la asonada, tendrían todo el apoyo diplomático de Washington, incluida la garantía de asilo político si se producían represalias.

Uno de los motivos del fracaso del golpe fue la determinación de las fuerzas leales a Erdogan, que no se conformaron con incomunicar y paralizar la base de Incirlik, sino que estaban dispuestas a tomarla al asalto. El arsenal nuclear que allí acumula la OTAN disuadió a Estados Unidos de seguir adelante con el plan golpista.

Respecto a las frívolas alegaciones sobre el autogolpe o el supuesto montaje, Zarifullin apunta las cifras de 290 muertos y cerca de 1.500 heridos para invitar a que quienes hacen tales afirmaciones se lo piensen dos veces.

La opinión del redactor jefe de la revista rusa Defensa Nacional, Igor Korotchenko, es mucho más matizada. Cree que no hay pruebas que involucren a Estados Unidos en la factoría del golpe de Estado, si bien es cierto que tienen interés en ello y conocían de antemano los preparativos, lo cual es aún mucho más significativo porque no se lo advirtieron a Erdogan.

Comenta que si la base militar de Incirlik fuera rusa, no se hubiera podido cortar el suministro eléctrico desde fuera, por lo que es posible que en las estadounidenses ocurra lo mismo.

Por su parte, Victor Baranets, observador militar de Komsomolskaya Pravda, afirma que la base aérea de Incirlik guarda unas 100 bombas nucleares y es que es necesario el suministro eléctrico para controlar el estado de la munición y asegurar su protección. En caso de interrupción del suministro, los generadores diesel se ponen en funcionamiento automáticamente, pero no se pueden mantener indefinidamente.

Es posible que el corte de suministro sólo se haya producido en la parte turca de la base, ya que en el momento del golpe no había aviones ni de Reino Unido, ni de Alemania, ni de Arabia saudí, ni de Qatar, que también utilizan la bse como centro de operaciones.

Baranets afirma que tras el fracaso del golpe Van, el comandante turco de la base militar, pidió asilo político en Estados Unidos y que se lo habían denegado. Si con anterioridad se lo tenían prometido, significa que Estados Unidos veía el golpe con buenos ojos.

De cualquier manera, tras el fracaso del golpe, el suministro eléctrico se reanudó y la base pudo continuar fuincionando con normalidad, afirma Baranets.

(*) http://www.kp.ru/daily/26557/3573608/

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