miércoles, 8 de junio de 2016

Un Mosso d'Esquadra ocultó pruebas para acusar a otro

El subinspector de los Mossos d'Esquadra Josep Ranea ha denunciado a la División de Asuntos Internos (DAI) de los Mossos d'Esquadra por prevaricación. El motivo es un ajuste de cuentas interno.

Hace seis años el antiguo jefe de la DAI, Jordi Moya, acusó a Ranea de un delito revelación de secretos y cohecho. Para ello se apoyaban en unas conversaciones telefónicas interceptadas por la DAI, en las que el subinspector aparece hablando con diversas personas relacionadas con una red de narcotraficantes.

La DAI aseguraba que el subinspector Ranea fue sobornado por un supuesto camello, que le regaló una Play Station. Por su parte, el Mosso acusado afirma que las grabaciones estaban manipuladas, ya que no se aportaron en su integridad sino sólo las conversaciones que le interesaba a la DAI.

Tras el fracaso de la chapuza, el jefe la la DAI fue apartado del cargo y se ha disculpado con sus colegas del cuerpo por amañar las pruebas.

Todo comenzó con la Operación Macedona, cuando los Mossos detuvieron al confidente Manuel Gutiérrez Carbajo y se empeñaron en que imputara algún delito al entonces comisario Josep Lluís Trapero.

Una vez en los calabozos de los Mossos, Carbajo se negó a declarar contra Trapero, a pesar de la insistencia de Moya y la DAI.

A la chapuza policial le sigue la judicial. Exactamente llevan seis años de chapuzas. Tras la denuncia del subinspector contra la DAI, el juez titular del Juzgado de Instrucción número 1 de Barcelona se lo ha pensado muy bien y ha tardado 14 meses en rechazarla con sólo tres folios. No está mal 14 meses para escribir tres folios.

Otra chapuza judicial: a pesar de que el nombre de Trapero aparece a lo largo del asunto, no ha sido citado a declarar. De momento.

Quizá haya que esperar otros seis años más. Quizá todo se deba a que hoy es el jefe máximo de los Mossos d'Esquadra. ¿No creen?

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