domingo, 12 de junio de 2016

Tras Brasil, el imperialismo planea otro golpe de Estado en Bolivia

La inteligencia estadounidense ha aumentado la intensidad de las operaciones destinadas a desalojar del poder al presidente boliviano Evo Morales, destaca el periodista y analista político Nil Nikandrov en un artículo para la Fundación de Cultura Estratégica. Nikandrov agrega que “se barajan todas las opciones, incluida su liquidación física”.

El control por parte de Estados Unidos de este país puede garantizar durante décadas el dominio del hemisferio occidental. Obama, que considera debilitamiento “del bloque de los países populistas hostiles” de América Latina uno de los logros en política exterior de su Administración, quiere apuntalar este éxito antes de marcharse.

Washington tiene prisa con Bolivia debido a la expansión china en el país. Nikandrov recuerda que Morales refuerza de forma sucesiva las relaciones financieras, económicas, comerciales y militares con Pekín. Los chinos operan en Bolivia con eficacia a través de inversiones, préstamos o participaciones en proyectos que garanticen a La Paz posiciones clave en la modernización del transporte del continente. Para Evo Morales la prioridad es el desarrollo del país y los chinos, a diferencia de los estadounidenses, siempre han tratado a Bolivia como un aliado y socio.

En 2008 el embajador de Estados Unidos en Bolivia Philip Golberg fue declarado persona non grata por sus acciones subversivas. Sus funciones son desempeñadas a partir de entonces por el encargado de Negocios de la Embajada de Estados Unidos, Peter Brennan, quien había estado destinado anteriormente en Pakistán. Allí tomó la “decisión difícil” de liquidar a varias personas aunque la mayoría de su carrera está asociada a los países latinoamericanos. En concreto, Brennan fue el responsable de la introducción operativa del programa ZunZuneo (un servicio de mensajería como Twitter) en Cuba para tratar de provocar una rebelión.

Brennan está acostumbrado a “triunfar a toda costa” y en Bolivia le queda poco tiempo (hasta la finalización de la presidencia de Obama). Todo ello le obliga actuar llevando a cabo graves violaciones del deber de mantener su desempeño en secreto.

Brennan “trabajó bien” en la preparación y celebración del referéndum de febrero pasado sobre la posibilidad de la reelección del presidente Evo Morales a partir de 2020. Para apoyar la opción del ‘No’ la Embajada de Estados Unidos movilizó todas sus posibilidades informático-propagandísticas, usó las ONG que controla, asignó considerables fondos adicionales para organizar protestas. Es significativo que muchas de ellas terminaron con la quema de fotografías de Morales vestido con la banda presidencial.

La campaña sucia contra el presidente boliviano batió todos los récords. En ella se le atacó fundamentalmente con el asunto de la corrupción, aunque Morales siempre habló abiertamente sobre el estado de sus finanzas.

Brennan estuvo de acuerdo con Washington en otras operaciones para comprometer al presidente de Bolivia. Antes del referéndum, los medios comenzaron a airear activamente la historia de la “actitud irresponsable” de Morales en la suerte de su hijo.

El propio Morales aceptó someterse a una prueba de ADN para demostrar que no tenía hijos de su exnovia, Gabriela Zapata Montaño. Poco a poco se derrumbaron todas las pruebas fabricadas por la CIA. Carlos Valverde Bravo, famoso presentador televisivo y exempleado de los servicios de seguridad de Bolivia, a quien el autor llama agente de la CIA, se vio obligado a admitir que el hijo de Morales de nombre Fidel Ernesto nunca existió.

En los últimos meses cada vez hay más militares de Estados Unidos en Bolivia. En este sentido, el coronel Pierre Felando Thigpen ha sido destinado al departamento de Santa Cruz, donde existe un fuerte sentimiento separatista. Sobre Tigpen se sabe que está relacionado con un programa conjunto del Pentágono y la CIA para la selección y formación del personal para la inteligencia estadounidense.

En los planes de Estados Unidos para desestabilizar Bolivia, que fueron enviados a Evo Morales por el Gobierno de un país amigo que no ha sido identificado, hay una secuencia de acciones planificadas, afirma el autor: “Iniciar huelgas de hambre, movilizaciones masivas, atizar conflictos en universidades, instituciones civiles, comunidades indígenas, en todos los sectores de la sociedad y en las instituciones gubernamentales”.

El documento citado también se planea “establecer contactos con los militares en servicio activo y militares retirados para socavar el prestigio del Gobierno dentro de las fuerzas armadas”.

Fuente: http://www.strategic-culture.org/news/2016/06/09/the-us-is-preparing-to-oust-president-evo-morales.html

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