viernes, 3 de junio de 2016

Acusan a Greenpeace de orquestar campañas publicitarias con datos falsos

La empresa canadiense Produits Forestiers Résolu se ha querellado por difamación contra Greenpeace y el organismo Stand, antes conocido por el nombre de Forest Ethics.

Según informa Radio Canadá, la empresa les acusa de maniobras fraudulentas, violación de las marcas comerciales, difamación e injerencia, en virtud de las leyes del Estado de Georgia, en Estados Unidos, ante cuyos jueces han recurrido.

El origen de la querella es una vasta campaña de Greenpeace en la que acusaba a Resolu de destruir los bosques boreales, atacar a especies amenazadas, como el caribú, y de empobrecer a las poblaciones nativas.

Resolu ha pedido la convocatoria de un jurado y va a reclamar 7 millones de dólares en concepto de daños y perjuicios. Se trata de la mayor compañía forestal entre Canadá y las Montañas Rocosas. En 2013 padeció una grave crisis económica cuando sufrieron los ataques de Greenpeace y en varios territorios perdieron la certifcación ambiental del Forest Stewardship Council.

Las empresas papeleras exigen a sus suministradores dicha certificación, que garantiza un determinado tipo de explotación de los bosques.

En 2014 el monopolio Best Buy, que imprimía sus folletos con papel de Resolu, rescindió el contrato a causa de las imputaciones de Greenpeace en el Lago de San Juan, en Quebec.

Los trabajadores de la papelera de Alma pagaron los platos rotos cuando cerraron una de las tres fábricas de la empresa, causando un enorme descontento entre los trabajadores contra.

La campaña de Greenpeace incurría en numerosas falsedades y exageraciones. Una de ellas afirmaba que sólo el 5 por ciento del bosque canadiense estaba protegido, cuando no contaban con que todo el bosque por encima del llamado “límite norte” está sometido íntegramente a restricciones de explotación desde 2002.

Además, la propaganda tenía ese tono apocalíptico que es característico y que persigue intimidad a la población con los terribles dramas de todo tipo a los que se tendrán que enfrentar en el futuro.

Un vídeo mostraba una escena lúgubre en la cual las empresas madereras retiraban los árboles muertos y quemados después de un devastador incendio para repoblar el territorio de retoños.

Por lo demás, el “caribú forestal”, emblema de la campaña de Greenpeace, no es que no sea una especie amenazada de extinción, sino que no es una especie. En castellano la especie es más conocida como reno (Rangifer tarandus) y habita en la tundra canadiense en grandes manadas.

En Canadá las poblaciones de renos migran hacia el norte y se reducen cuantitativamente por muchas razones, tanto en las zonas donde se practican talas forestales como en las que no.

No es la primera vez que Greenpeace va acusada ante un tribunal por falsificar pruebas. En Canadá hay interpuesta otra querella por fraudes parecidos.

Fuente: http://ici.radio-canada.ca/nouvelles/societe/2016/03/24/002-foret-boreale-resolu-greenpeace-enquete-fsc-certification-environnement-emplois.shtml

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