lunes, 27 de junio de 2016

Estados Unidos ha convertido a Alemania en un ‘Estado vasallo’

A pesar de que hoy en día “Alemania tiene la capacidad de actuar en el escenario mundial como una fuerza independiente”, la política alemana sigue subordinada a los intereses de Estados Unidos, señala Dmitri Sedov en un artículo publicado en el portal ruso Fondsk (Fundación de Cultura Estratégica) (*).

Sin embargo, añade Sedov, Alemania es “un Estado vasallo” de Washington, lo que cual constituye “uno de los pilares del orden mundial moderno”, que se explica por cuatro factores fundamentales que derivan de la correlación de fuerzas que se originó al final de la Segunda Guerra Mundial.

Con la declaración de Washington y Londres después de la Segunda Guerra Mundial sobre la “inclusión de la Alemania derrotada en el concierto de las naciones libres de Europa”, Estados Unidos y Reino Unido pretendieron “descartar para siempre el resurgimiento de los alemanes como rivales y como jugadores mundiales capaces de pasarse al bando de los enemigos”.

El control de las potencias anglosajonas sobre Alemania se realiza por medio de cuatro instrumentos principales: las bases militares estadounidenses en Alemania, que albergan un arsenal de armas nucleares tácticas, las finanzas, los medios de comunicación y lo que Sedov califica como “americanización” de la oligarquía política alemana.

Para Estados Unidos y Alemania la Segunda Guerra Mundial no acabó nunca. Las tropas de ocupación de Estados Unidos siguen desde entonces estacionadas en suelo alemán, “lo que significa que la soberanía de la República Federal de Alemania sigue siendo limitada”.

Sedov cita al general retirado de Estados Unidos William Odom, que asesoró sobre cuestiones militares al consejero de seguridad nacional Zbigniew Brzezinski, y que además fue director adjunto del Estado Mayor del Ejército de Estados Unidos para la inteligencia y director de la Agencia Nacional de Seguridad.

De acuerdo con Odom, la OTAN no fue creada con el objetivo de protegerse de la amenaza soviética, sino como “un instrumento dirigido contra Alemania”.

El segundo factor de sometimiento es que Estados Unidos tiene secuestrado el oro alemán. En 1958 el presidente del Banco Central de Alemania, Karl Blessing, tuvo que firmar un acuerdo con Estados Unidos por el cual la mayor parte del oro alemán se tiene que guardar en el Banco de la Reserva Federal de Nueva York y Alemania no tiene la posibilidad de retirarlo.

En 2013 el Bundesbank anunció que quería repatriar a Alemania tanto las 374 toneladas depositadas en el Banco de Francia en París como las 300 toneladas almacenadas en la Reserva Federal de Nueva York. Sin embargo, al año siguiente el gobierno de Merkel abandonó la idea de que el oro volviera a Alemania.

Estados Unidos ha robado el oro alemán y posiblemente no lo puede devolver porque ya se lo ha gastado en su propio provecho.

El tercer factor es el control de Estados Unidos sobre los medios de comunicación alemanes, impuesto gracias a la participación de capital estadounidense en las empresas editoriales.

Los medios de comunicación alemanes “seleccionan de manera consciente y con habilidad” el flujo de “información” para imponer la ideología del atlantismo. El principal distribuidor de ese flujo es la Oficina de Impresión Federal, que está estrechamente vinculada al ACG (American Council on Germany, Consejo Estadounidense para Alemania), que trabaja bajo la tutela del Consejo de Relaciones Exteriores de Washington.

La ACG adopta la apariencia exterior de una ONG cuya tarea consiste en acercar a la burguesía alemana a la órbita política de Estados Unidos. Este es el cuarto factor que destaca Sedov: “El principal objetivo del ACG es imponer a los socios alemanes enfoques y estándares norteamericanos con los que se pretende debilitar su conexión con la tradición europea y convertirlos en los conductores de la política de la globalización”, agregando que “la mayor parte de la élite política alemana está ya ‘americanizada’”.

A la hora de buscar alternativas, la explicación de Sedov es infantil. No depende de la capacidad de Merkel ni de ningún otro político, sino de las contradicciones entre ambas potencias imperialistas. Con el tiempo dichas contradicciones se irán agudizando y Alemania tendrá que sacudirse la tutela de Estados Unidos.

(*) http://www.fondsk.ru/news/2016/06/06/amerikanskij-kapkan-dlja-angely-merkel-40694.html, https://actualidad.rt.com/actualidad/209652-eeuu-alemania-control-merkel-otan

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