martes, 3 de mayo de 2016

Rusia y China padecen la fiebre del oro

F. William Engdahl

De todos los metales escasos, el oro es uno de los más fascinantes. A lo largo de toda la historia ha recibido un valor especial, a veces sagrado o espiritual, desde que hace seis mil años las tumbas de los faraones se llenaban con oro para acompañar a los muertos en su viaje. En épocas de crisis financieras mundiales como en los años 30, el oro es el preferido de los bancos centrales y de los ciudadanos ordinarios como reserva de valor, cuando el papel moneda lo pierde. Nos estamos acercando a otra de estas épocas en que la deuda acumulada del sistema del dólar está sobrepasando el valor del papel moneda en dólares. Ante esto, lo que es muy significativo es que los bancos centrales están comprando todo el oro que pueden conseguir.

Hoy el dólar ya no está respaldado por el oro. Es así desde que Nixon de forma unilateral abolió en Tratado de Bretton Woods de 1944, y sacó al dólar de su obligatorio respaldo en oro para que flotara de forma libre, en agosto de 1971. Lo hizo así ante la insistencia del entonces subsecretario del Tesoro Paul Volcker y del patrón de Volcker, David Rockefeller en el Chase Manhattan Bank. En pocas palabras, Nixon adoptó esta medida desesperada debido a que las reservas de oro del la Reserva Federal estaban desapareciendo, a medida que Francia, Alemania y otros socios comerciales de los Estados Unidos pedían oro a cambio de sus dólares acumulados durante el comercio, como estaba permitido bajo las reglas de Bretton Woods.

Desde 1971, sin el respaldo del oro, aparte de la ficción cuidadosamente mantenida de la Reserva Federal aún tiene los mayores stocks de oro en sus profundos cofres, que la FED evalúa en 8.000 toneladas, los dólares creados por decreto en circulación se han expandido sin límite. Esta es la fuente de la Gran Inflación experimentada en el mundo durante los pasados 45 años, en que los dólares en circulación han tenido una expansión exponencial, un 2.500 por ciento desde 1970. La confianza en la posesión de dólares, que aún es la principal divisa de reserva mundial, se ha mantenido por Washington mediante varios trucos y engaños.

Tras la crisis del petróleo de octubre de 1973, el secretario de Estado Henry Kissinger habló de un “petrodólar”. El valor del dólar estaba respaldado no por el oro sino por el petróleo. El precio de éste fue manipulado por Kissinger y otros en 1973, como detallo en mi libro “Gods of Money”, consiguiendo un incremento de un 400 por ciento en cuestión de meses, y obligando a Alemania, a Francia, a Latinoamérica y a gran parte del mundo a comprar dólares. Washington se aseguró también en 1975, cuando Alemania, Japón y otras naciones intentaron comprar petróleo de la OPEP en sus propias divisas, que Arabia Saudí y los países de la OPEP solamente aceptarían dólares a cambio de su oro negro.

Desde septiembre de 2014 el precio mundial en dólares del petróleo se ha hundido. Ha ido desde los 103 dólares barril hasta acercarse hoy a los 30 dólares. Es un hundimiento de un 70 por ciento en la demanda de dólares para la principal mercancía mundial que se valora en dólares.

En este contexto político y financiero, los bancos centrales de Rusia y China están comprando oro para sus reservas a un ritmo frenético. No solo esto, sino que el Banco Popular de China anunció recientemente que abandona su sujeción al dólar y que diversificará una bolsa de divisas encabezada por el euro. Sin embargo, los movimientos de China y de Rusia hacia el oro son mucho más estratégicos.

Rusia compra mucho, mucho oro

Mientras todos los ojos están en el precio del petróleo y en la tasa de cambio rublo/dólar, el Banco Central de Rusia ha estado comprando silenciosamente altas cantidades de oro durante el año pasado. En enero de 2016, los últimos datos conocidos, el Banco Central de Rusia compró de nuevo 22 toneladas de oro, alrededor de 800 millones dólares al cambio actual, y esto entre las sanciones financieras de Estados Unidos y la Unión Europea y bajos precios de petróleo. Era el onceavo mes consecutivo que compraban grandes volúmenes de oro. En 2015 Rusia añadió 208 toneladas de oro a sus reservas, en comparación con las 172 toneladas que compró en 2014. Rusia tiene ahora 1.437 toneladas de oro en sus reservas, la sexta mayor del mundo según el World Gold Council de Londres. Sólo Estados Unidos, Alemania, Italia Francia y China tienen un mayor número de toneladas.

También es notable que el Banco Central ruso haya vendido sus tenencias de deuda del Tesoro estadounidense para comprar el oro, “desdolarizándose”, un movimiento sensible en tanto que el dólar está en guerra de divisas contra el rublo. En diciembre de 2015, Rusia mantenía 92.000 millones en bonos del Tesoro de Estados Unidos, contra 132.000 millones en enero de 2014.

Significativamente, después de que la gobernadora del Banco Central ruso Elvira Nabiullina declaró en mayo de 2015 que no veían ninguna necesidad de comprar toda la producción doméstica de oro al poder satisfacer fácilmente sus necesidades en el mercado abierto internacional, algo que disminuiría las reservas de rublos, se ha dado un aparente giro de 180º. El Banco central de Rusia está comprando ahora toda la producción doméstica de oro. Sólo cuando los objetivos mensuales están cumplidos proceden a importar. Nabiullina afirmó recientemente que “creemos que es necesario en términos de un colchón financiero para el Estado ante incertidumbres externas”.

Es muy significativo porque Rusia, cuyas reservas de oro del Banco Central fueron robadas durante la época del Yeltsin a principios de los 90 ha crecido hasta convertirse en la segunda potencia extractora después de China. Es un apoyo fundamental a su industria minera aurífera y al rublo.

También China y Kazajistán

Sólo unas cantidades ligeramente menores de oro ha comprado China en pasados meses. Y una notable suma mensual a las reservas de oro también ha sido realizada por Kazajastán. En los pasados cuarenta meses, Kazajastán ha estado aumentado sus reservas de oro. Junto con Rusia, es miembro de la Unión Económica Euroasiática, junto a Bielorusia, Armenia y Kirguistán. Bielorusia también ha incrementado sus reservas de lingotes.

China compró otras 17 toneladas de oro en enero, y comprará un total de 215 toneladas este año, aproximadamente la misma cantidad que Rusia. De agosto a enero de 2016 China añadió 101 toneladas de oro a sus reservas. Las compras anuales de más de 200 toneladas por el Banco Popular de China superarían las tenencias totales de oro exceptuando 20 países, según el World Gold Council. Sus reservas han crecido un 57 por ciento desde 2009, según datos revelados en julio de 2015. Los analistas de mercados creen incluso que esta cantidad de oro está siendo políticamente disminuida para que no se disparen las alarmas demasiado fuerte en Washington y Londres.

Kirguistán, Rusia y China son miembros también de la Organización para la Cooperación de Sangay. También son miembros estos países euroasiáticos del gigantesco proyecto chino One Belt One Road, que a veces se denomina la Nueva Ruta de la Seda Económica, proyecto para tejer todo Eurasia con redes de ferrocarriles de alta velocidad y desarrollar nuevos puertos grandes a fin de cambiar el mapa económica euroasiático. El año pasado China anunció que estaba diseñando las líneas ferroviarias de la Ruta de la Seda para permitir a las reservas de oro rusas y de Asia central, ahora carentes de infraestructura para desarrollo llegar a ser económicamente atractivas para estos países.

Las divisas de Rusia, China y los países euroasiáticos están mudando para llegar a ser “tan buenas como el oro”, un término que se aplicaba al dólar hace seis décadas. El hecho de que Rusia también tiene un extremadamente bajo índice deuda/Producto Interior Bruto, un 18 por ciento comparado con el 103 por ciento de los Estados Unidos y el 94 por ciento de los países de la Eurozona, y el 200 por ciento de Japón, es un hecho que las agencias occidentales de calificación comprometidas en la guerra financiera del Tesoro estadounidense contra la Federación Rusa ignoran oportunamente. Rusia tiene una economía mucho más saludable que la mayoría de los países occidentales, que declaran que Rusia es un Estado fallido.

Fuente: http://www.globalresearch.ca/why-are-russia-and-china-buying-gold-tons-of-it/5518896

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