domingo, 22 de mayo de 2016

Kosovo es la punta de lanza del terror salafista en Europa (2)

Mujeres kosovares con el velo
Los cables diplomáticos saudíes difundidos en 2015 por Wikileaks revelan el sistema financiación de las mezquitas construidas por los jeques en Asia, África y Europa. Sólo en Nueva Delhi, la capital de India, hay 140 predicadores musulmanes financiados directamente por el consulado saudí.

Ahora en Kosovo las niñas rehúsan estrechas la mano a los hombres, e incluso hablar con ellos, aunque sean familiares suyos, y los vigilantes de las costumbres islámicas han atacado a periodistas, universitarios y políticos.

Al terminar la guerra en 1999, Idriz Bilalli, el imán de la mezquita central de Podujevo, saludó la “ayuda” internacional que empezó a llegar. Con 90.000 habitantes, la ciudad de Podujevo, al norte de Kosovo, era próspera, tenía escuela secundarios y pequeñas empresas rodeadas de tierras de cultivo y bosques.

Era conocida por su fuerte tradición musulmana, tras decenios de decadencia religiosa en la época yugoeslava. Los hombres y las mujeres convivían abiertamente, las escuelas eran mixtas y las mujeres apenas llevaban velo. Al resultar arrasadas por la guerra, había necesidad de reconstruir las mezquitas.

En 1999 llegaron dos imanes, Fadil Musliu y Fadil Sogojeva, que habían estudiado en Arabia saudí y traían los bolsillos llenos de “ayuda” para organizar cursos de religión durante los veranos. A unos 200 kosovares les concedieron becas para estudiar teología en Arabia saudí y todos volvieron con petrodólares y mucho celo misionero.

Los viejos imanes kosovares fueron los primeros en advertir los cambios que los recién llegados impusieron en las costumbres religiosas, culturales y sociales. Bilalli también estudió en Arabia saudí en los últimos tiempos de la vieja Yugoeslavia, pero antes de marchar sus profesores le advirtieron sobre el wahabismo.

Los nuevos imanes se apartaron pronto de los viejos, que no admitían sus formas de proselitismo, y empezaron a crear enfrentamientos en la sociedad y entre las propias familias. En Kosovo el wahabismo destruyó más que la guerra. Quemaron 400 santuarios y lugares de culto, así muchas venerables bibliotecas, como la de Gjakova. Los monasterios y cementerios derviches, otra herencia otomana, fueron destruidos por herejes.

Los nuevos predicadores wahabitas empezaron a la hablar de imponer la shariá, de iniciar la yihad y de luchar contra los herejes takfires.

Las organizaciones caritativas pagaban a los nuevos imanes con dinero saudí, e impartían cursos de teología, de informática y de inglés. La enseñanza no sólo era gratuita sino que los alumnos cobraban un sueldo a cambio de asistir a los sermones de la mezquita y a que las mujeres empezaran a portar velo.

La teología sació el hambre. Tras la guerra, la situación de miseria era tan grande que la mayor parte de la población se prestó a aquel chantaje “caritativo”. Los funcionarios de Estados Unidos, la Unión Europea, la ONU y otros tinglados internacionales dejaron hacer y crecer para luego lamentarse con la boca pequeña.

Fuente: http://www.nytimes.com/2016/05/22/world/europe/how-the-saudis-turned-kosovo-into-fertile-ground-for-isis.html

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