jueves, 26 de mayo de 2016

Estados Unidos también necesita ayuda

Desde comienzos de año, China, Rusia y Brasil han seguido deshaciéndose de sus carpetas de bonos del Tesoro de Estados Unidos para reducir el impacto de la crisis capitalista y la caída del precio de las materias primas en los mercados internacionales.

Los respectivos bancos centrales vendieron 17.000 millones de dolares que, según la CNN supone un registro máximo de 57.000 millones en enero de este año (1) y que, según una revista financiera rusa, es “el peor de la historia” (2). O el mejor, según se mire.

Al menos desde 1978 no se conocía una venta tan gigantesca de deuda de Estados Unidos por parte de los bancos centrales, lo cual es indicativo de la desconfianza hacia la solvencia de aquel país, cuyas deudas ascienden a cifras billonarias astronómicas.

Tras la Segunda Guerra Mundial, además de dólares, Estados Unidos colocó al mundo entero cantidades crecientes de su propia deuda, generando una espiral ilusoria: la deuda financiaba la hegemonía militar y la hegemonía militar creaba la apariencia de solvencia económica.

Las gigantescas ventas proceden, principalmente, de los activos del Banco Central de China, que es el mayor acreedor de Estados Unidos y está sumido, a su vez, en una profunda crisis financiera.

Este tipo de operaciones económicas no son noticia porque se vienen produciendo desde hace dos años, al menos. Lo que es noticias es el ritmo y la cuantía que está adoptando, lo que hace que Estados Unidos busque en los mercados alguien que compre sus deudas.

En 2014 consiguió que Bélgica adquiriera 200.000 millones de dólares de sus bonos, lo cual pareció absolutamente inverosímil porque que el Producto Interior Bruto de Bélgica es inferior a 500.000 millones de dólares, por lo que pareció invertir casi la mitad de su PIB anual en deuda de Estados Unidos

Los rumores decían que Bélgica asumía el triste papel de testaferro. Luego Euroclear, una empresa con sede en Bruselas, aseguró que era quien estaba detrás de las compras masivas de deuda estadounidense.

Pero Euroclear tampoco es un comprador directo sino un conocido intermediario del mercado internacional, una especie de cámara de compensación. El verdadero comprador no daba la cara...

En 1972 Euroclear estuvo dirigida por el banco JP Morgan, un papel que se prolongó hasta el cambio de siglo, cuando se convirtió en una entidad “independiente”. Su gestión la asumen hoy los 120 mayores bancos del mundo y mantiene relaciones con más del 90 por ciento de los bancos centrales.

Lo mismo que Swift, los imperialistas instrumentalizan este tipo de tinglados internacionales, estrechamente controlados por sus bancos, para imponer el embargo y las sanciones económicas contra países, como Rusia, y organizaciones, como Hezbollah.

En el caso de muchas de las compras masivas y secretas de deuda de Estados Unidos, como las de 2014, no es fácil averiguar quién le está sacando las castañas del fuego, pero es posible que se trate del Fondo Monetario Internacional.

La diferencia con otros países en quiebra, como Grecia, es evidente, por dos razones. La primera es el secreto: un potencia hegemónica, como Estados Unidos, no puede transmitir la imagen de que tiene problemas, de que no puede valerse por sí misma y de que tiene que mendigar la ayuda de terceros.

La segunda es que la ayuda económica del Fondo a Estados Unidos no está sometida a ningún tipo de condiciones, ni a la realización de recortes de ningún tipo.

Notas:

(1) http://money.cnn.com/2016/05/16/news/economy/us-debt-dump-treasury/index.html
(2) http://www.vestifinance.ru/articles/66364

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