domingo, 29 de mayo de 2016

El lado oscuro de la periodista española secuestrada en Colombia (y 5)

Salud Hernández Mora, la periodista oscura
Nicolás Ramón Contreras Hernández

En Colombia le llamamos “de papayita” y en Venezuela “de bombita”, cuando una situación que se ve venir escandalosamente se muestra con tanta obviedad, como la luz del sol. Le llamo en esta reflexión complejo colonial, a un estado mental de ida y vuelta con múltiples lecturas e imaginarios que sucede, entre personas que hicieron parte de un imperio ultramarino: los nativos de la metrópoli tienden a mirar –a izquierda y derecha del tablero ideológico- a los nativos de la nación independendizada como su viejo patio trasero con una nostalgia petulante y un destino manifiesto, que los hace mirar por encima del hombro y con aires de perdonavidas, al infortunado nativo de ultramar que se arriesga a entrar en contacto con tan nefastos señores.

En la nación independizada por su parte, las clases dirigentes y las capas medias, tienden a mirar a los metropolitanos, como seres superiores y su ideal de ser a ultranza, tanto es el daño que hasta le llaman madre patria. La capas más desfavorecidas por su parte, también registran diversas reacciones en su seno: unos miran esa presencia como una afrenta eterna de labios para afuera de los metropolitanos, pero a la primera oportunidad y en su subconsciente los terminan adorando con mayor fervor, sobre todo cuando se trata de monarquías que aún tienen princesas y los príncipes, que emergen como proyección colectiva en las fiestas de quinceañeros, imitando a las las capas medias y adineradas, con las estúpidas “cortes de bailadores” que maltratan el vals con pasos de bolero, bailado por gallegos o mantuanos.

Otro grupo – en el cual me encuentro- cuando estamos felices, les damos la misma importancia con que se miran los coliformes en albañal por accidente, y cuando estamos con rabiecita, les miramos el cuello con ganas de rebanarles el bolo con un machete cimarrón, sobre todo cuando los vemos con esa nueva petulancia insoportable que se gastan todos estos señores y señoras, desde Vilma Vinografoff o Marta Colomina, hasta el hampón Rajoy o Feli-Pillo, la mayoría franquistas y monárquicos, como nuestros presidentes de la ultraderecha, propagadores de un virus de subordinación que permanece hasta en los nuevos independentismos, que siguen asistiendo a mal olientes foros de la vergüenza, como la tal comunidad iberoamericana de naciones, la Francia-África o la Commonwealth.

Hechas estas posiciones conceptuales doy paso, a la profecía que está relacionada con la supuesta desaparición de Salud Hernández Mora, la más repelente y colifórmica de las súbditas del reino de España, una malandra que trabajó para el estafador Mario Conde en su tierra de donde salió huyendo cuando cayó ese muñeco; mientras aquí en Colombia ha estado envuelta como ficha mediática del paramilitarismo uribista, con la fachada de “periodista”, al servicio de este grupo de poder para el cual escribe unas columnas infectadas de complejo colonial y excremento de rata, que sirve para señalar a líderes populares que luego son asesinados y hostigados por el paramilitarismo, como lo dice en su más reciente artículo “¿Ratas humanas”, en el cual acusa a las organizaciones campesinas Cisca, Ancasca y a toda la Marcha Campesina de ser voceros de las Farc y el ELN.

Mi profecía periodística es que el falso secuestro en El Catatumbo de esta señora, pluma envenenada del fascismo español al servicio del paramilitarismo uribista, no está desligada de las visitas de expresidentes y políticos de la monarquía borbónica como Albert –el encuero- Rivera de la estafa política Ciudadanos, ni de la invasión que se viene cocinando contra Venezuela, con participación de fuerzas militares de Colombia, Perú, Brasil, Argentina y Guyana, aportantes de la carne de cañón al servicio del eje USA/OTAN, condimentada con el paramilitarismo criollo. Las últimas declaraciones del presidente Santos sobre el caso, así como apartes del libelo de la súbdita española, nos dan una pista, relacionada con la visita a Colombia del carnicero del Comando Sur,  el golero gringo – general-  Kurt W. Tidd, quien vino a pasar revista al plan en el terreno y a las tropas que Colombia y sus élites serviles, piensan inmolar como oblación a los dioses de la banca que ahora controlan Brasil y Argentina.

Salud Hernández, cuyo circo ha sido promocionado por las empresas de desinformación y terrorismo mediático nacionales e internacionales, dice lo siguiente en su columna paramilitar: “[…] Por cierto que ‘Pablito’ vive fresco en el estado Apure, Venezuela, ordenando crímenes en Arauca, tras una fuga de prisión que le costó en sobornos unos 4.000 millones de pesos”.

Más adelante señala con su dedo tonante de matona mediática a las organizaciones de la Marcha Campesina: “[…] Los pupilos de ‘Timochenko’, de la mano de su organización Ascanca, la piden como zona de reserva campesina, mientras que los de ‘Gabino’, con su Cisca, quieren que sea zona de reserva forestal”. El presidente Santos, que ha negado todo el tiempo el secuestro, ha dicho que “Salud está en un reportaje periodístico”.

Y allí está todo claro, de papayita: la labor de Salud Hernández Mora, quien en la pasada Marcha Campesina acusó a los labriegos del Catatumbo de ser fichas del paramilitarismo y de la guerrilla, es crear un falso positivo noticioso que muestre al gobierno bolivariano como santuario guerrillero y patrocinador de los alzados en armas de mi país, dándole la bombita a un presidente Santos que aparecerá indignado ante las baterías mediáticas, haciendo las declaraciones necesarias para caldear los ánimos en la opinión privatizada de las masas,  sí aún no termina de firmarse el acuerdo en La Habana, para que la situación degenere en un consecuente casus belis, que justificará una invasión contra el estado venezolano desde la frontera nuestra, donde el gobierno de Juan Manuel Santos desde el 2015, movió unidades blindadas para combatir a la guerrilla... Por pura casualidad.

Lo curioso es que las voceras paramilitares de la palabra como Salud Hernández Mora o María Isabel Rueda, exigen sólo a la frontera venezolana -tan lejos de Dios y tan cerca de Bogotá– una asepsia de actores armados ilegales que no son de su agrado, pero no a la de Brasil ni a la de Perú donde también hay presencia de la insurgencia. Es que sí en Colombia el ELN y las Farc, tienen poder en territorios centrales como el Cauca o Córdoba, bien lejos de Venezuela,  cómo no en los países vecinos que se comen las verdes y las maduras de nuestra guerra interna. Por eso no resulta curioso que esta señora niegue el golpe de estado en Venezuela, así como la presencia de sus amigos del paramilitarismo, quienes para ella y la Rueda, jamás han pisado territorio venezolano.

Una posible solución que podría compensar la correlación de fuerzas internacionales que ya no son tan favorables, es una intensificación de las protestas populares en Brasil, de manera que Dilma pueda volver al poder y conjurar con cambios en las fuerzas militares la actual amenaza latente, de los altos mandos que custodian el golpe de estado de los honorables hampones parlamentarios Eduardo Cunha y Michel Temer, cabezas visibles del golpe de estado que custodian los hombres de verde oliva, también comprados por los dioses de la banca anglosionista de Nueva York y Bruselas. Con la salida del almirante Jobim, las fuerzas al servicio de la Escuela de rufianes de las Américas, tomó el control de nuevo en el país carioca. Otro hecho milagroso, de esos que le salen al chavismo en tiempos duros: una rebelión popular en Argentina que tumbe a Macri y en Chile ponga  a la traidora Bachelet, contra las cuerdas.

Fuente: http://www.resumenlatinoamericano.org/2016/05/27/colombia-mas-sobre-la-periodista-desaparecida-profecia-de-papayita-en-la-era-del-complejo-colonial/

No hay comentarios:

Publicar un comentario