lunes, 14 de marzo de 2016

Puertas giratorias: OHL, el rey y el presidente de la república

Javier López Madrid
Recientemente han trascendido los mensajes intercambiados por Javier López Madrid, consejero de la constructora OHL e implicado en el asuntos de las tarjetas “black” de Bankia, con el rey y su consorte.

Lo mismo que Rajoy, el rey también le daba ánimos al corrupto porque por encima de los delitos están los negocios, y el dinero -y las tarjetas- no entienden de colores.

Es evidente que la difusión pública de dichos mensajes es una maniobra de desestabilización interna emprendida desde las más altas instancias del Estado. Ni cualquiera obtiene esas grabaciones, ni cualquiera se atreve a difundirlas.

También es evidente que se trata de una muestra de la crisis política en España y que dicha crisis, a pesar de lo que digan, no tiene su origen en el bipartidismo, sino que es una crisis política generalizada que empieza por la cúspide, es decir, por la Corona.

Hay una parte de dichos mensajes en los que aparece que el rey cenó con el presidente de México, Enrique Peña Nieto, en la Torre Espacio, la sede empresarial de OHL en Madrid.

Pero hasta aquí todo es como cualquier tertulia de la tele: el chocolate del loro. Lo que falta por relatar es que en México la constructora OHL está siendo investigada por lo mismo que en España, corrupción, y que tanto el rey como el presidente de la república se reúnan en Madrid en la sede de la multinacional corrupta, tiene su miga.

En México, al presidente Peña Nieto le acusan de cobrar la correspondiente mordida de los contratos públicos firmados por OHL. Pero nadie ha dicho lo mismo del rey...

La reunión al máximo nivel entre dos Jefes de Estado en la sede social de una empresa privada ilustra aquella característica del monopolismo que Lenin calificó como “unión personal” entre lo público y lo privado y que ahora llaman de otra manera: “puertas giratorias”.

Por eso parece mentira que durante décadas los cantamañanas hayan estado piando sobre la dicotomía entre Estado (público) y mercado (privado). Desde hace más de un siglo no existe tal separación. El que no tenga buenos enchufes entre los aparatos del Estado, no logra un buen pelotazo.

No hay que recordar la biografía de la parte privada de esta historia: López Madrid que ha trepado por su boda con la hija de Villar Mir, el dueño de OHL, una de esas empresas que crecieron con la mano de obra esclava de la posguerra.

No hay manera de separar a los grandes monopolios del fascismo. Además de capitalista, Villar Mir es un conocido fascista, amigo íntimo del dimitido rey Juan Carlos, director del puerto de Cádiz durante los años cincuenta, presidente luego de Altos Hornos de Vizcaya y ministro de Hacienda en 1975.

Todas estas historias siempre tienen su origen en el franquismo y siguen durante la transición, hasta el día de hoy.

¿Se acuerdan? Hace unos meses una médico denunció a López Madrid por acoso sexual. Como era de esperar el asunto se cerró hace poco por “falta de pruebas”.

¿Pasará lo mismo con las tarjetas “black”?, ¿y con las mordidas de OHL en México?

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