martes, 8 de marzo de 2016

Odio a la Guardia Civil

La Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil acaba de comunicar a un vecino de Silleda, Pontevedra, su imputación como autor de un delito de odio.

No conforme con eso, estudia presentar, además, una denuncia por la vía de la Ley de Seguridad Ciudadana por los mismos hechos. No quieren dejar cabos sueltos.

El acusado hizo un comentario en el perfil de Facebook de un medio de comunicación, en el que manifestaba su opinión sobre la muerte de un guardia civil de Tráfico, José Antonio Pérez, el pasado viernes en Barbastro (Huesca).

El guardia civil estaba en un control de alcoholemia cuando fue arrastrado casi medio kilómetro por un coche en el que viajaban al menos cuatro menores de edad. El guardia civil murió en el lugar del siniestro, detuvieron a los cuatro ocupantes y uno de ellos ha entrado en la cárcel.

La Asociación Unificada de Guardias Civiles, que se atribuye la vigilancia del mundo real y del virtual también, consideró que el comentario en Facebook restaba importancia a la muerte de su colega fallecido, porque decía no sentirse afectado por su muerte.

El comentarista debió decir lo contrario: que dicha muerte sí le afectó, es más debió escribir que le afectó mucho y que estuvo a punto de llorar al conocer el atropello.

La Guardia Civil no hace más que cumplir con su mandato constitucional. Se encarga de vigilar lo que piensas y lo que dices, lo que debes sentir y lo que te debe resultar indiferente.


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