martes, 15 de marzo de 2016

Los viejos derechos democráticos van desapareciendo de Europa

Retrato de Aznar pintado por Bush
Un principio básico de los Estados democráticos es que a un nacional jamás se le extradita hacia un país extranjero. Pero la vieja Europa, la de los derechos y libertades, es una especie en vías de extinción. Se ha consumido tan rápidamente como una colilla.

Han matado dos pájaros de un tiro: en Europa ya ni hay extradiciones ni hay nacionales, es decir, ciudadanos dotados con derechos. Eso forma parte del pasado. Tras las fuertes corrientes migratorias, los que se califican como “nacionales” no lo son tanto.

Veamos varios ejemplos. Bélgica ha extraditado a un “nacional” llamado Ali Aarass nada menos que a Marruecos y pronto lo hará con otro, Bahar Kimyongür, a Turquía.

Por su parte, Rumanía extradita a Estados Unidos a su ciudadano Marcel Lazar Lehal, más conocido en internet como Guccifer. ¿Cómo enfrentarse a Estados Unidos? Rumanía ha claudicado: le importa más Obama que sus propios ciudadanos.

La biografía de Guccifer es apasionante. Se trata de un taxista en paro de 42 años y pirata informático. Su caso tiene cierto parecido al de Snowden. Su crimen ha sido publicar los retratos que pintaba Bush al estilo de otro pintor famoso: Hitler. Entre sus obras más famosas están un autorretrato suyo en el baño y un retrato... de su amiguete Aznar.

Bush ha sido un artista maravilloso del retrato tanto como de la política, y en lugar de agradecer a Guccifer que nos diera a conocer la otra faceta de Bush... le persiguen. ¿Qué hubiera ocurrido si quien pide la extradición hubiera sido Putin?, ¿no hablarían de atentado contra la libertad de expresión?

Además, Guccifer publicó los correos electrónicos en los que Hillary Clinton dejaba en evidencia el papel de Estados Unidos en el asesinato de Gadafi y el golpe de Estado en Libia.

En marzo de 2013 el pirata rumano envió a la prensa los mensajes capturados a la entonces secretaria de Estado y al año siguiente la fiscalía interpuso una querella, no contra Clinton, naturalmente, sino contra el pirata.

Aquel año los tribunales rumanos le condenaron a cuatro años de cárcel por piratería, es decir, que le van a juzgar dos veces por los mismos hechos, una en Rumanía y otra en Estados Unidos.

En alguna entrevista Guccifer ha dicho que no le importa que le lleven a Estados Unidos, que va a los tribunales “a luchar”. ¡Bravo! Nos gustan los delincuentes como Guccifer.

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