sábado, 19 de marzo de 2016

‘Francia te aplasta como quiere’

Sam l’Africain
Un testigo del juicio de La Haya en el Tribunal Penal Internacional contra Laurent Gbagbo, Sam l’Africain, manifestó el 7 de este mes ante los jueces que la fuerza francesa Licorne, creada en el marco de un acuerdo de defensa entre Costa de Marfil y Francia, le “ajustó las cuentas” al ex presidente Laurent Gbagbo durante la crisis postelectoral del país y le “relevó del poder”.

Jichi Sam Mohamed, llamado Sam l’Africain, es un conocido empresario marfileño-libanés y presidente del partido Nueva Alianza de Costa de Marfil para la Patria.

A la fiscal le ha salido el tiro por la culata. Pensaba utilizar en el juicio a Sam l'Africain como un ariete contra Gbagbo. La tesis de la fiscal es que Gbagbo utilizó a los aparatos represivos del Estado para reprimir a la población y mantenerse en el poder. No fue así según Sam l'Africain, quien dijo que Gbagbo había sido como un “padre” para él. Las tornas se han vuelto contra Francia: “Dije que, por desgracia, [los soldados de la fuerza Licorne] fueron quienes saldaron cuentas más tarde, los que le derribaron [a Gbagbo]. Eso es lo que sucedió”, afirmó en su declaración.

La fuerza Licorne se desplegó en Costa de Marfil en septiembre de 2002, tras un intento de golpe de Estado que se transformó en un levantamiento. Tuvo por objeto controlar el alto el fuego y asegurar la seguridad de los residentes franceses.  Cuando esa fuerza “llegó, se interpuso creando una zona de seguridad, denominada ‘zona tampón’ para impedir el desarrollo de la rebelión, deteniendo los ataques entre los beligerantes, para permitir las discusiones diplomáticas en torno a una salida de la crisis”, declaró.

Para Sam l’Africain, el imperialismo francés está en el origen de la crisis político-militar de Costa de Marfil. “Francia  tiene siempre formas de arreglar los conflictos a su manera, cuando no está de acuerdo contigo”, “es capaz de crear una ‘rebelión’”, afirmó ante los jueces.

Destacó que el levantamiento dio lugar a un “golpe”, y que estaban tan “soberbiamente armados” como las fuerzas gubernamentales, añadiendo que los dirigentes franceses “tienen todos los medios para dividir [...] encontrando siempre acuerdos a su favor”.

“A veces Francia puede emplear bienes mal adquiridos, como en el caso del presidente Ali Bongo, de Gabón. Cuando quiso desestabilizarle, tuvo todos los medios”, lamentó. “Cuando Francia no alcanza un objetivo económico [...] o cuando tu no estás en línea con sus objetivos, ya no puedes estar en el poder. Francia te aplasta como quiere”, continuó.

En 2011 el Estado marfileño revisó sus acuerdos de cooperación en materia de defensa con Francia, cuyo dispositivo militar en las bases tendría que cambiar. En contrapartida, sus misiones  seguirían siendo iguales: ayudar a la reforma del ejército marfileño y asegurar la protección de los franceses.

Gbagbo y Charles Blé Goudé, uno de sus hombres de confianza, están perseguidos por crímenes contra la humanidad derivados de la violencia postelectoral de 2010 y 2011, que causó más de 3.000 muertos según las autoridades marfileñas.

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