domingo, 13 de marzo de 2016

El Tribunal Supremo rebaja la pena a los torturadores

El Tribunal Supremo ha rebajado en un año de prisión la condena de tres años impuesta el pasado 20 marzo por la Audiencia Provincial de Palma de Mallorca a un subinspector de la Policía Nacional que en 2009, junto a un superior, torturó a un detenido en el sótano de la Jefatura Superior de la Policía.

El segundo de los condenados, el subinspector Joaquín A.B., ve reducida de tres a dos años de prisión la pena por un delito de torturas y resulta absuelto de la falta de lesiones.

El otro policía condenado tuvo un altercado con la víctima, después de cenar y hacer botellón con un grupo de compañeros. Aunque estaba fuera de servicio se empeñó en ir a la comisaría para “leerle la cartilla”, pese a que le avisaron de que el detenido no era suyo.

Aún así, se trasladó a los calabozos, donde coincidió con el subinspector condenado que estaba al tanto de lo ocurrido en el botellón. El policía, además de agredir al detenido, simuló su ejecución colocándole en la sien la pistola del subinspector y disparándole hasta en tres ocasiones.

La sentencia afirma que hubo abuso al acudir el condenado por motivos personales a los calabozos, pese a estar franco de servicio, para conseguir que el detenido quedase de hecho a su disposición y aprovechar esa situación para darle el escarmiento en el que estaba empeñado y que ya había anunciado antes en la sala de fiestas.

El Tribunal Supremo destaca que es evidente el propósito de “escarmiento” que movía al policía que, con su conducta, sometiendo a la víctima al propio capricho y llegando a provocar su llanto desesperado ante la idea de una muerte inminente que le es anunciada con credibilidad, afectó a su integridad moral.

Añade el Tribunal que al decir que iba a ir a la Jefatura a “leerle la cartilla”, con esa expresión que “significa lo que significa”, desde luego no anuncia el propósito de leer los derechos.

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