jueves, 3 de marzo de 2016

El racismo en Israel

Los israelíes de origen etíope se quejan del racismo y las discriminaciones que sufren por parte de otros judíos. En Petah Tikva, en el centro de Israel, numerosos judíos negros afirman que ven rechazadas habitualmente sus solicitudes de matrimonio por el rabinato de la ciudad, en donde los rabinos ponen en cuestión su cualidad de judíos. En esa localidad, la población de origen etíope abarca a unas 10.000 personas. Pero tiene abundantes problemas en sus relaciones con el gran rabino sefardí Binyamin Atias.

En la radio israelí, Shega, una israelí de origen etíope cuyo matrimonio ha sido recientemente rechazado por el funcionariado del rabinato, explicaba que tras haber mostrado los documentos que probaban su conversión, el oficial del rabinato le pidió aportar el testimonio de un rabino que probara que era judía ortodoxa prácticamente. Según Shega, al menos hay 30 parejas de israelíes de origen etíope que han sufrido recientemente las mismas dificultades.

La cuestión de los judíos etíopes es compleja. Cuando llegaron a Israel, los judíos etíopes de la comunidad Beta Israel fueron reconocidos como judíos plenamente, pero los pertenecientes a la comunidad Falash Mura que, previamente judíos, se convirtieron al cristianismo en el siglo XIX, deben practicar una conversión ortodoxa tras haber inmigrado a Israel, lugar en donde el único medio legal  para los ciudadanos judíos de casarse es pasando por el rabinato.

Según el rabino Chuck Davidson, esta discriminación respecto a los judíos de origen etíope no es rara. Son muchos los rabinatos locales que se niegan a reconocer sus conversiones. Y ello pese a una sentencia de 2013 dictada por el Alto Tribunal de Justicia, que prohíbe a los rabinos municipales exigir más pruebas del judaísmo de un converso.

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