sábado, 27 de febrero de 2016

Rusia nunca negociará el plan B de Kerry sobre Siria

Mijail Bogdanov
Rusia le sigue comiendo el terreno a Estados Unidos, tanto en la guerra como en la paz, si es que algún día llega. El viceministro ruso de Asuntos Exteriores, Mijail Bogdanov, ha anunciado públicamente que Moscú no conoce el plan B de Kerry para el caso de que fracasen las conversaciones de paz en Siria y que, no obstante, jamás negociará un plan alternativo al actual.

Por nuestra parte, matizando las declaraciones de Bogdanov cabe decir que, aunque Rusia no conozca el plan B de Kerry al detalle, lo sospecha, igual que lo sospechamos nosotros.

Es cierto que Rusia no negociará un plan alternativo al que está en marcha, porque no puede hacerlo. No hay nada que negociar. La alternativa a las negociaciones es la guerra a una escala mucho mayor, absolutamente impredecible, y eso no es negociable en absoluto.

Por eso, en su comparecencia Bogdanov se manifestó “preocupado” por dicho plan B, y tiene buenos motivos para estarlo por los motivos que algún diplomático ruso ha dicho en voz baja: Rusia está dispuesta a abrir las puertas del infierno, es decir, a ir a la guerra a por todas, como ya anunció el primer ministro Medvedev.

También en la paz Rusia está ganando la partida porque demuestra que en Siria no hay alternativa, que se ha llegado al punto límite que las grandes potencias se pueden permitir en este momento antes de desencadenar una guerra mundial a gran escala.

Además Rusia tiene la ventaja de que, cada vez más claramente, se ha ganado a buena parte de eso que llaman “opinión pública” y que para revertir la situación los altavoces del imperialismo necesitan un golpe de efecto, para lo cual esperan que Putin de un paso en falso.

Otro factor que juega en su contra es el desbarajuste que Washington muestra cada día, lo menos indicado para meterse en ninguna clase de conflicto con Rusia, y menos en una guerra. Lo reconoció el miércoles el Wall Street Journal. La CIA, el Pentágono y el Departamento de Estado no se ponen de acuerdo sobre la salida a la guerra de Siria.

La CIA considera que Rusia ha desbaratado a su tropa sobre el terreno y lo que es mucho peor: sus planes para derrocar a Bashar Al-Assad. Lo mismo que sus fieles del Frente Al-Nosra, tampoco admite las negociaciones de paz y va más allá: si los yihadistas no son capaces de derrotar al ejército regular, a la aviación rusa y a las fuerzas iraníes, intervendrán los ejércitos turco y saudí.

Lo que propone la CIA es un paso en falso: armar a los yihadistas con misiles tierra-aire para que sean capaces de derribar a los bombarderos rusos, es decir, más de lo mismo, una escalada de la guerra hacia la guerra mundial.

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