domingo, 7 de febrero de 2016

Los trabajadores inmigrantes forman parte de nuestra clase obrera

Juan Manuel Olarieta

Las sociedades humanas son esencialmente nómadas. Van y vienen de un lugar a otro desde hace miles de años. Lo realmente singular y reciente en el hombre es la vida sedentaria, a pesar de lo cual en el futuro los desplazamientos poblacionales irán en aumento.

En todos los países la acumulación originaria de capital ha supuesto un enorme flujo migratorio interno del campo a la ciudad. El campo se vacía y millones de personas se aglomeran en las grandes urbes.

Las condiciones de trabajo y de vida de los inmigrantes siempre han sido las peores. La política de la burguesía es igualar a ellas todas las condiciones de trabajo y de vida del conjunto de la clase obrera. La del proletariado es la opuesta: igualarlas por arriba.

Las guerras siempre han causado enormes desplazamientos de población, incluidas la guerra civil española y la Segunda Guerra Mundial. En la actualidad las guerras son consecuencia del imperialismo y la mayor parte de los refugiados son mujeres y niños. En el futuro las guerras imperialistas también provocarán desplazamientos poblacionales masivos.

A lo largo de su historia el capitalismo nunca ha solucionado el problema de la vivienda para los obreros, que quedan hacinados en barrios y chabolas. Lo mismo ocurre con los emigrantes, que padecen el mismo problema en su versión más extrema.

Decía Lenin que el imperialismo invierte los flujos de emigración. Disminuye la que va de los países más desarrollados a los más atrasados y aumenta la que va en dirección contraria.

La capacidad de un país para absorber un determinado volumen de mano de obra inmigrante está determinada por su capital, una ley que Marx llamó “superpoblación relativa”.

“Divide y vencerás”. Todo sistema de dominación se apoya en la división de las fuerzas del enemigo. Para imponerse, el capitalismo también divide a la clase obrera y luego enfrenta a sus distintas partes entre sí.

La división entre los autóctonos y los emigrantes es una de ellas.

Otra es la división entre quienes tienen trabajo y quienes quedan en el paro o en condiciones precarias de empleo, que Marx calificó como “ejército industrial de reserva”.

La existencia de mano de obra inmigrante, activa o desempleada, es un fenómeno económico, social e histórico irreversible porque para el capital es tan importante la parte de la fuerza de trabajo activa como la que está en el paro.

En España uno de cada diez obreros activos aproximadamente es inmigrante. La proporción de parados es varias veces superior. En ningún país de Europa la burguesía va a repatriar jamás a los trabajadores inmigrantes, por más que se encuentren sin empleo. Siempre va a existir una parte de la fuerza de trabajo inmigrante en paro y en condiciones de trabajo precarias, sobre-explotada y sin ninguna clase de derechos laborales, sociales, educativos ni sanitarios.

La única forma de acabar con esta situación es acabar con el capitalismo, no con los inmigrantes.

El imperialismo, decía Lenin, es el capitalismo en descomposición, es decir, una época histórica caracterizada por la podredumbre. La burguesía está podrida y a su alrededor todo lo pudre y lo corrompe.

Una de las muestras de la decadencia actual del capitalismo en los países más desarrollados de Europa es su incapacidad para reproducir la fuerza de trabajo que el capital necesita y que se ve obligado a importar de otros países. Los países más desarrollados son viejos (en todos los sentidos de la palabra); los países más atrasados son jóvenes (ídem).

Otra de las muestras de la decadencia actual de la burguesía en Europa es el fascismo, el patrioterismo, el racismo, el parasitismo, el oportunismo, el fanatismo, los prejuicios y la ignorancia de que hacen gala abiertamente sus portavoces, incluso en los parlamentos, las universidades y los medios de comunicación.

En su degeneración, la burguesía corrompe a “las capas superiores del proletariado”, escribió Lenin, que quedan cautivas de los mismos prejuicios fascistas y racistas de la burguesía. Junto al fascismo surge el socialfascismo, que es la misma ideología burguesa podrida para consumo de los obreros y el lumpen.

Si la ideología de los obreros autóctonos está -en buena parte- supeditada a la de la burguesía, la de los inmigrantes, que proceden no sólo de países atrasados sino de sus regiones más rurales, es en ocasiones de tipo feudal.

El proletariado tiene sus propios principios, que no son ni burgueses ni feudales. Lucha por cambiar las convicciones subjetivas del conjunto de la clase enfrentándose a las objetivas.

Quien impulsa esa lucha son sus sectores más avanzados, los cuales se atienen a dos principios básicos, ambos opuestos a los de la burguesía. El primero es que, por principio, el proletariado se opone a todo intento de división de la clase obrera. El segundo es que los sectores más avanzados impulsan el desarrollo de los más atrasados, y no al revés.

Las convicciones subjetivas de cualquier trabajador, incluidos los inmigrantes, no son un obstáculo sino el objeto mismo del trabajo político de la vanguardia, que no se atiene a ellas, ni siquiera cuando son las más atrasadas, sino sobre todo a su condición de clase y a su práctica.

En algunos países de Europa, como Alemania, la vanguardia de la clase obrera ya son los inmigrantes, a causa del peso de la aristocracia obrera entre los autóctonos.

Por el contrario, la debilidad del capitalismo en España debilita también a la aristocracia obrera, manteniendo a los autóctonos al frente del proletariado, por lo que corresponde a ellos dirigir al conjunto de la clase.

Cuando la vanguardia del proletariado no presta la atención debida a los sectores más atrasados de su clase, la burguesía y las ONG ocupan su lugar, sustituyendo con la beneficencia el trabajo sindical y político.

Para que los sectores del proletariado más avanzados desarrollen su trabajo político entre los más rezagados, deben entender sus condiciones objetivas y subjetivas, cualesquiera que sean. “Entender” no significa aceptar, admitir o someterse a ellas, sino conocerlas, porque no se puede cambiar aquello que no se conoce.

Los inmigrantes ya están aquí y se van a quedar, como se han quedado siempre. Tengan o no tengan trabajo. Se trata de un fenómeno irreversible, objetivo e independiente de los gustos o preferencias, tanto de los autóctonos como de los propios inmigrantes. Si el capitalismo no puede asegurarles (ni a ellos ni a nadie) unas condiciones mínimas de trabajo y de vida, el proletariado no puede seguir el juego de la burguesía, cualquiera que sea, bajo ningún concepto. Lo que tiene que hacer es acabar con el capitalismo.

Además de fuerza de trabajo, los inmigrantes son una enorme fuerza ideológica, cultural e intelectual que pone al proletario en inmejorables condiciones para llevar a cabo sus tareas políticas, que no son sólo nacionales sino también internacionales.

Para emprender una tarea revolucionaria internacional, el proletariado de cualquier país se tiene que poner a la altura de los sectores más avanzados del mundo en el terreno ideológico, político y cultural, no al altura de las concepciones más miserables y mezquinas del racismo, el patrioterismo y la xenofobia. “Sólo una teoría de vanguardia permite al proletariado desempeñar su labor de vanguardia”, escribió Lenin.

9 comentarios:

  1. Hay algunos que se hacen llamar comunistas y no entienden este concepto tan básico, que la clase obrera es internacional. Yo no creó que sean comunistas de verdad ni siquiera de izquierdas. Son fascistas que se han colado en este blog a trollear y a intentar de manera cutre engañar a los seguidores de este blog. Un saludo Olarieta.

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  3. en la dirección del anterior pero más matizado que nos eleva a un plano superior en la concrecion de seguir trabjando en la calle y que es donde les jode a LOS capitostes y demás ralea "demócrata"....gracias solidarias de clase!!!

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  5. A mi parecer el artículo (como toda la línea) es claro y acertado, y también me parece que hay gente que no se entera de nada, la linea principal de estos artículos es didáctica: a raiz de un análisis MARXISTA (algunos entendidos dirán que no, cosa que se puede discutir a parte) sobre (y en especial) la inmigración y las capas más bajas de la sociedad, se extrae que estas son esencialesy de especial importancia hoy más que nunca para el movimiento revolucionario en este estado y que hay que trabajar con ellas y no discriminarlas bajo pretextos y prejuicios típicos de los fascistas como se ve en algunos comentarios que dan pena leerlos.

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    1. por cierto añadir que en la unión soviética y en el pacto de varsovia la inmigración era muy poca por no decir ninguna Y A ELLOS NO LES LLAMAIS RACISTAS-FASCISTAS!!!!!
      cuando en etiopia habia una hambruna ¿los soviéticos acogieron a alguno de los hambrientos? ¿les enviaron acoso algo de ayuda para paliar el hambre?
      NO NO NO NO NO NO NO NO NO NO Y NO
      A mi me llamais racista o fascista porque digo que no me gusta tanta inmigración pero luego mira la historia lo que dice

      A VER SI HAY ALGÚN LISTO QUE ME RESPONDA A ESO

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  6. Absolutamente nadie me censuró. Fui yo que hice el escrito mal. Ojo!! A las provocaciones de estraños a nuestra causal de clase. Es importante mantener la vigilancia revolucionaria.saludos comunistas.

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    1. ¿Y QUE DIJISTE?

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    2. ¿Como es que borras tu comentario? ¿Cual es el procedimiento para hacerlo?

      Yo lo he intentado y no he podido.

      Está tan erizado el ambiente en los comentarios de esta Web, que te agradecería tu aclaración y así evitar interpretaciones maliciosas.

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