lunes, 8 de febrero de 2016

La muerte del general Igor Sorgun desata las especulaciones

El general Igor Sorgun, director del GRU
El 3 de enero murió el general Igor Sergun, director del GRU, la inteligencia militar rusa. La explicación oficial informa de un ataque cardiaco. Con 58 años de edad, su muerte prematura  ha levantado toda clase de especulaciones en los medios imperialistas que, a pesar de ser infundadas, resulta interesante consignar.

Con una extraña unanimidad, todos los medios de comunicación anglosajones ponen en duda la versión oficial del Kremlin. Ninguna fuente rusa, sobre todo si es cercana a Putin, es fiable. No hay ninguna imputación directa sino sólo esa manera sibilina de redactar que tiene la prensa anglosajona.

Después viene ese tipo de relatos tan golosos sobre luchas por el poder y peleas entre camarillas que cuando se trata de espionaje dan para muchos guiones de Hollywood. Los medios no podían sustraer la muerte de Sergun a este tipo de especulaciones, que ni tienen fuentes en las que apoyarse ni las necesitan. Son relatos que se venden a sí mismos.

El centro de todas esas especulaciones es, naturalmente, Putin. No podía ser otro. Tenían que aprovechar la muerte del jefe del espionaje militar para cargar contra Putin porque ahora mismo todos los caminos conducen... al Kremlin.

Cuando la prensa imperialista habla de Putin, divide a su entorno en dos tipos de personajes: los manipuladores y los manipulados.

Hay otro rasgo característico en la manera en que la prensa imperialista habla del Kremlin: los artículos están redactados de una manera, con un tipo de lenguaje, al que el lector habitual no está acostumbrado. Cuando hablan del Kremlin aparecen palabras mágicas, como “intriga”, que Ustedes jamás leerán en referencia a Cameron, Hollande, Obama o Merkel.

La primera impresión que Ustedes tienen que extraer es que ese tipo de cosas no pasan en Londres, París, Washington o Berlín. Allí no hay “intrigas”. En ese tipo de ciudades jamás se ha muerto un director del espionaje militar con 58 años de edad a causa de un fallo cardiaco. Imposible. El sistema político ruso no funciona como en los países más cercanos a nosotros.

Veamos un ejemplo. El 22 de enero el “Financial Times” publicaba una “información” según la cual Rusia habría exigido la dimisión de Bashar Al-Assad, algo que fue desmentido inmediatamente por los portavoces autorizados de Putin. Pero esto es lo de menos.

El artículo era un poco sofisticado. Decía que tras su intervención en Siria, los rusos se habían apercibido de que la corrupción en Damasco era mucho mayor de lo que ellos habían sospechado inicialmente, lo cual estaba obstaculizando sus propias tareas. También esto era mentira, naturalmente.

Los plumíferos continuaban asegurando que también los sirios estaban decepcionados de los rusos porque jugaban un doble juego, algo que también es típicamente ruso. Los británicos nuca juegan un doble juego.

“Last but not least”. Tenía que aparecer el general Sorgun porque la muerte le había puesto de moda. Según “Financial Times” la exigencia de dimisión de Bashar Al-Asad procedía de Sorgun, muñidor del doble juego ruso, como corresponde todo espía que se precie.

Este tipo de intoxicaciones no podían faltar cuando en Ginebra se está negociando la paz en Siria. Se trata de un verdadero batiburrillo en el que no falta de nada, aunque su objetivo es evidente: enfrentar a Siria con Rusia para ganar terreno en la mesa de negociaciones.

Un medio tan exquisito como “Financial Times” no podía dejar de indicar las fuentes de sus mentiras: “dos funcionarios de alto rango de un servicio de información occidental”. No hacía falta que lo indicara porque suponíamos que el espionaje utiliza a medios de comunicación como “Financial Times” para difundir sus bulos. Quien trata de enfrentar a Siria con Rusia es el espionaje imperialista. Tampoco aquí encontramos nada nuevo.

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