jueves, 18 de febrero de 2016

El verano pasado Estados Unidos anunció la inminente caída de Damasco

Alexander Yakovenko
En un artículo aparecido en la edición impresa del London Evening Standard, el embajador de Rusia en el Reino Unido, Alexander Yakovenko, revela que las potencias occidentales les informaron de que el Califato Islámico capturaría Damasco en el momento en que Estados Unidos proclamara una “zona de exclusión aérea”.

En la actualidad la expresión “zona de exclusión aérea” es un eufemismo para denominar a una oleada estadounidense de bombardeos.

El anuncio de que el Califato Islámico capturaría Damasco en octubre, explica los motivos por los cuales el 30 de setiembre Rusia se decidió a intervenir militarmente en la guerra.

Tras conquistar Palmira, el pasado verano el Califato Islámico estaba en condiciones de alcanzar Damasco en el otoño. El Ejército sirio habría sufrido ese tiempo una sucesión de graves derrotas, viéndose forzado a la retirada de la provincia de Idlib.

El embajador ruso asegura que “el pasado verano nuestros socios occidentales nos dijeron que en octubre Damasco sería tomada por el Califato Islámico. Ignoramos lo que tenían intención de hacer a continuación. Probablemente, hubieran optado por lavar la cara a los extremistas, aceptándolos como un Estado sunita, a caballo entre Irak y Siria”.

Al mismo tiempo que durante el verano las potencias occidentales negociaban con Rusia, Estados Unidos discutía con Turquía y Jordania sobre la creación de una “zona de exclusión aérea” y de guaridas seguras en Siria.

Lo que Yakovenko quiere decir es que el pasado verano Estados Unidos planificó lanzar una campaña de bombardeos destinada a derribar al gobierno sirio, sabiendo que esto se traduciría en octubre en la victoria del Califato Islámico y la toma de Damasco. Russia Insider explicó ya que la intervención de Rusia en Siria tuvo como motivo impedir la proclamación de una “zona de exclusión aérea”; de hecho bombardeos destinados al derribo del gobierno sirio.

En consecuencia, al tiempo que Estados Unidos simulaba combatir al Califato Islámico, se preparaba para tomar medidas que sabían que facilitarían su victoria.

Los gobiernos británico y estadounidense no han desmentido las declaraciones de Yakovenko. Posiblemente crean que, teniendo en cuenta la naturaleza incendiaria de lo que dice, negarlo sería dar más publicidad a sus comentarios. La mejor opción es el silencio.

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