martes, 2 de febrero de 2016

El safari de los derechos humanos

Laurent Gbagbo
El jueves pasado el antiguo Presidente de Costa de Marfil, Laurent Gbagbo, de 70 años de edad, fue el primer Jefe de Estado en sentarse en el banquillo de los acusados del Tribunal Penal Internacional.

El primer día de juicio Gbagbo se declaró inocente de los crímenes “contra la humanidad” que le imputaban.

La fiscal Fatu Bensuda asegura que las elecciones de 2010-2011 degeneraron en una guerra civil en la que murieron 3.000 personas, cuyo fallecimiento le imputan al entonces Presidente del país.

Durante su detención Gbagbo acusó a las tropas imperialistas francesas que le expulsaron del poder en Costa de Marfil de dar un golpe de Estado y de torturarle.

Uno de sus ministros, Charles Blé Goudé, está acusado de los mismos crímenes y también se ha declarado inocente.

En numerosas ocasiones los dirigentes africanos han criticado al Tribunal Penal Internacional, que ha organizado en el continente negro un safari de los derechos humanos.

Si la guerra civil en Costa de Marfil causó 3.000 muertos, la de Siria ha causado 260.000 y sus matarifes campean por el mundo sin que el Tribunal Penal Internacional se haya dado por enterado.

Son varios los países africanos que preparan una salida del referido Tribunal, que entró en funcionamiento en 1998 con la firma del Estatuto de Roma.

El repudio por dicho Tribunal ha subido de tono cuando el chadiano Idriss Deby Itno, Presidente de la Unión Africana, afirmó recientemente que no tiene objetivo que África, condenado a ser el único continente donde se vulneran los derechos humanos y se cometen crímenes “contra la humanidad”.

En setiembre la República Sudafricana amenazó con retirarse del Tribunal cuando el país fue visitado por uno de los trofeos de caza más preciado del Tribunal, el sudanés Omar El-Bechir, que viajó a Pretoria para asistir a una reunión de la Unidad Africana.

Entonces acusaron a Pretoria por no haber detenido a El-Bechir.

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