viernes, 12 de febrero de 2016

Desde que ETA dejó las armas hay más apología de la lucha armada

La detención de dos titiriteros en una representación en el Carnaval de Madrid ha generado un debate sobre la falta de libertad de expresión en España. “A mí me preocupa que determinados delitos puedan ser instrumentalizados políticamente, ha dicho Joaquim Bosch, portavoz de Jueces por la Democracia, en una entrevista en la Cadena Ser.

Las detenciones por apología de la lucha armada se han multiplicado por diez, como si de repente todos echaran de menos las armas, según un dato que aporta el portavoz judicial: “Mis compañeros de la Audiencia Nacional lo que me comentan es que en los tiempos en que ETA cometía atentados les llegaban al año dos o tres asuntos de enaltecimiento del terrorismo. Ahora les llegan más de 30”.

Bosch critica la “desmesura” de la Audiencia Nacional al encarcelar incondicionalmente a causa del ejercicio de la libertad de expresión. También considera excesivas las medidas cautelares con las que los acusados han abandonado la prisión: “Si no hay riesgo de fuga resulta desproporcionado que tengan que comparecer todos los días como si estuvieran acusados de un delito de terrorismo“.

Lo que el juez Bosch no sabe es que en el Código Penal no hay ninguna diferencia entre lo que califica como “terrorismo” y la apología de ese “terrorismo”: unos y otros son delitos de la misma naturaleza.

El juez Bosch también discrepa de la Audiencia Nacional en cuanto a la calificación del supuesto delito: “Mi impresión es que es bastante dudoso que haya enaltecimiento del terrorismo”.

¿Qué decir del fiscal Pedro Rubira? Para el portavoz de la asociación judicial es contradictorio que “la fiscalía considerara que personas que viven aquí, que tienen trabajo, que tienen familia podían fugarse y tres días después considerara lo contrario”.

Hasta ayer, el fiscal había apoyado que la Audiencia Nacional mantuviese en prisión a los dos titiriteros tras su actuación. Veía “riesgo de reiteración delictiva” por el hecho de que los comediantes tenían prevista una segunda actuación en la capital. El argumento para descartar esa posibilidad era propio de una comedia bufa: los actores no pueden reincidir al haber sido confiscados sus guiñoles, según la fiscalía.

El verdadero drama de este país es más que evidente: el arte (música, teatro, pintura, fotografía, literatura) está siendo censurado y criminalizado una y otra vez. Si no dan crédito, lean este repertorio:

¡Censura!
http://movimientopoliticoderesistencia.blogspot.com.es/p/blog-page_3.html

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