viernes, 29 de enero de 2016

Siglo XX Cambalache. ¿Y el XXI?

Darío Herchhoren

El título que he elegido se corresponde con el de un famoso tango de Enrique Santos Discépolo, que asqueado por la situación argentina de la década de 1930, conocida como "década infame", se recuerda en ese país como algo terrible y corrupto.

Pero estamos en el siglo XXI, y en estos días asistimos al espectáculo inmundo de la corrupción que acecha por todas partes al PP (Partido Podrido), y lo más llamativo son los esfuerzos dialécticos que despliegan sus dirigentes para darnos explicaciones de lo que no se puede explicar.

Las últimas elecciones han dado unos resultados endiablados para la formación de un gobierno que goce de cierta estabilidad y viabilidad, y si miramos como entomólogos veremos a unos bichos muy feos retorciéndose en una especie de terrario con el único objeto de hacerse con alguna presa para comérsela.

Sin duda el espectáculo es lamentable. Pero todo apunta a que hay en marcha una operación del propio sistema para depurarse y soltar lastre, con el objeto de evitar un grave estallido social que podría ser en cierta medida incontrolable. Hace pocos días el periodista Jesús Cacho en su diario digital Voz Populi dio a conocer algo que exponía como un ejemplo y nada más que eso, donde planteaba que Pablo Iglesias era en realidad un hombre del CNI (Centro Nacional de Inteligencia), continuador del antiguo CESID.

El estallido del último escándalo de Valencia, que es un torpedo en la linea de flotación del PP, proviene de una denuncia que en su día efectuara un concejal de IU, y que la UCO (Unidad Central Operativa) de la Guardia Civil llevó adelante. ¿Casualmente? aparece en estos días cuando el registrador de la propiedad y presidente en funciones Mariano Rajoy, sigue rehuyendo sus obligaciones de intentar formar gobierno. En política no hay casualidades.

Mientras tanto, Pablo Iglesias manda un órdago a la grande al PSOE, para la formación de un nuevo gobierno, y se ofrece como vicepresidente de ese gobierno. Se trata sin duda de un regalo envenenado.

Pedro Sánchez, que tiene una situación complicada en su propio partido, no puede decir que no a esa invitación. Pero tampoco puede decir que si. Su situación es harto embarazosa.

Mientras tanto Albert Rivera, que podría ser el recambio que la derecha necesita para sustituir al PP, el cual ya está amortizado, sigue proponiendo un gobierno con el PP, pero sin Rajoy, y con el PSOE, a sabiendas que es inviable.

Y como telón de fondo, existe suficiente información de que en los próximos días saldrá a la luz, el Valencia II, y que es muy posible que se haga público un informe de la UDICO (Unidad de Delincuencia Internacional y Crimen Organizado) de la Policía Nacional que involucre a altos cargos del gobierno del PP, entre los cuales estaría el propio registrador de la propiedad.

Por ahora, los sufridos ciudadanos de este país asistimos a lo que parece un fin de fiesta. La Gurtel, Bárcenas, los sobres con billetes de 500 euros de color marrón, los ERE de Andalucía, el embajador en la India Gustavo de Arístegui cobrando comisiones junto a un diputado del PP por Segovia, el saqueo de Castilla La Mancha; se parecen como dos gotas de agua al famoso tango: Siglo XXI Cambalache.

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