sábado, 9 de enero de 2016

Rusia y Ucrania se unen contra Coca-Cola

Con su felicitación del año nuevo, Coca-Cola se ha ganado la enemistad, primero de los rusos y luego de los ucranianos, al dibujar un mapa en el que no supieron dónde situar a Crimea. ¿En Rusia?, ¿en Ucrania?

Al principio la multinacional más refrescante insertó en su perfil de VK, el Facebook ruso, un mapa ruso con los colores de la marca, pero se le olvidó incluir a Crimea.

Fue su primer error, que procede de que Coca-Cola utiliza los mismos mapas que la Casa Blanca, que no reconoce la legalidad de la incorporación de Crimea a Rusia.

Pero por encima de la geopolítica está el dinero y cuando en las redes sociales los rusos protestaron por el mapa y llamaron al boicot, el 5 de enero Coca-Cola prefirió cambiarlo por otro más en consonancia con los deseos de los rusos.

En su infinito deseo de satisfacer a los consumidores rusos, Coca-Cola fue mucho más allá, incluyendo en el mapa a Kaliningrado y a las islas Kuriles, reivindicadas por los japoneses.

Aunque estos dos cambios geográficos no acarrearon problemas a la multinacional, lo de Crimea levantó las iras de los ucranianos, que protestaron en las redes sociales casi tanto como los rusos. Algunas fotos muestran a los ucranianos vaciando las latas del refresco por el inodoro.

El dirigente del Partido Radical ucraniano Oleh Liachk ha prometido que jamaś va a volver a beber Coca-Cola. El embajador ucraniano en Finlandia, Andrei Olefirov, ha calificado de “ilegal” el mapa. La embajada de Ucrania en Washington ha presentado una querella contra la multinacional en los juzgados de Atlanta.

Ante lka imposiibilidad de complacer a todo el mundo, Coca-Cola ha borrado el mapa de su perfil en las redes sociales rusas y han enviado una carta a la embajada de Ucrania en Washington pidiendo disculpas por un error debido a una “agencia exterior”.

El mundo está al borde de una catástrofe diplomática: 200 millones de rusos y ucranianos pueden pasarse a la competencia y empezar a beber Pepsi.

Coca-Cola no es la única multinacional estadounidense que se ha pillado los dedos con estas cosas. Cuando tras la incorporación de Crimea a Rusia Google tuvo que modificar sus mapas, lo que hizo fueron dos versiones de la geografía o dos mapas diferentes. Los que se conectan a internet desde Rusia ven un determinado mapa y los que lo hacen desde Ucrania ven otro diferente.

Los demás no vemos en Crimea ningún borde fronterizo sino una línea de puntos que cada cual podemos interpretar como nos de la gana.


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