jueves, 28 de enero de 2016

Las conversaciones de paz sobre Siria se abren en un clima de tensión

Mañana comienzan en Ginebra las conversaciones para poner fin a la guerra de Siria y a lo largo de la semana se han producido varios cruces de palabras que ponen de manifiesto que más de uno va con el cuchillo entre los dientes.

La semana se abrió con unas declaraciones de Ahmet Davutoglu, el Primer Ministro turco, que pretende imponer sus condiciones: los kurdos no puede sentarse en la mesa de negociaciones bajo ningún concepto porque son terroristas. Además, al gobierno turco no le basta con que Bashar Al-Assad dimita, sino que tiene que salir de Siria. Incluso en Ankara la prensa sugiere que podría pedir asilo político en Rusia.

Le ha contestado Serguei Lavrov, el ministro ruso de Asuntos Exteriores: ni una cosa ni la otra. Si la paz en Siria depende de un acuerdo entre Rusia y Turquía, es evidente que nunca se llegará a nada.

Por otro lado la “oposición” es una jaula grillos. Ayer en una rueda de prensa en Riad, el autodenominado Alto Comité para las Negociaciones, apadrinado por Arabia saudí, dijo que quiere ser reconocidos como interlocutores únicos.

Anunciaron la designación de Mohamed Aluch, dirigente de Jaich Al-Islam, como jefe de la delegación. En Damasco dicen que dicha organización es un grupo terrorista que no puede sentarse en la mesa.

A su vez, Aluch se niega a que participe el partido kurdo de Siria, al que no consideran como oposición sino como una prolongación del propio gobierno de Damasco.

El emisario de la ONU para Siria, Staffan de Mistura, ha enviado las invitaciones para participar en las negociaciones de Ginebra, pero no ha revelado quiénes son los invitados. Se sabe que habrá delegados de Irán y Rusia, y que Damasco estará representada por dos diplomáticos del más alto nivel.

Algunas fuentes hablan también de la presencia de Kadri Jamil, antiguo Viceprimer Ministro de Bashar Al-Assad hasta 2013, cuya presencia la “oposición” considera innecesaria ya que le consideran como sumiso a las órdenes del Kremlin.

A pesar de las amenazas de boicot por parte de Turquía, del lado kurdo intervendrá Haytham Manna, copresidente del Consejo Democrático Sirio y de las Fuerzas Democráticas Sirias, apoyadas por Estados Unidos e integradas principalmente por las milicias de YPG (Unidades de Protección Popular).

Sin embargo, ayer el PYD kurdo desmintió haber recibido ninguna invitación para participar en las conversaciones de Ginebra.

A lo largo de esta semana, portavoces oficiales de Moscú han insistido en que sin la participación de los kurdos las negociaciones nunca saldrán adelante.

Lo mismo que Turquía, el Alto Comité para las Negociaciones también ha exigido la salida de Bashar Al-Assad de Damasco como condición previa para iniciar el periodo de transición.

Esta exigencia es cada vez más descabellada en la medida en que el ejército regular avanza en todos los frentes, aunque lentamente. El lunes cayó Cheij Miskin, una encrucijada estratégica que abre el camino hacia el norte, hacia Damasco y hacia el este, hacia la ciudad de Sueida.

Bashar Al-Assad no sólo estará presente de manera indirecta en las negociaciones sino que es el actor principal de las mismas por la propia situación actual de los frentes.

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