sábado, 7 de noviembre de 2015

La luna de miel entre sionistas y kurdos

La prensa israelí manifiesta un interés creciente por Kurdistán desde la caída de Saddam Hussein, el surgimiento de un Estado kurdo independiente de facto en el norte de Irak y la reproducción de una situación parecida en Rojava o Kurdistán occidental, en la frontera de Siria con Turquía, que anunció su autonomía unilateralmente en julio de 2013.

Los titulares no pueden ser más triunfalistas. El Times of Israel dice que un Kurdistán independiente puede convertirse en el primer aliado que logre Israel en Oriente Medio.

Pero puede producirse un paralelismo histórico: el nacimiento de un nuevo Estado en Kurdistán puede suscitar las mismas reacciones viscerales en el mundo árabe que suscitó el de Israel en 1948, advierten. Incluso otra guerra.

Entre Israel y Kurdistán la pasión es mutua. El periodista kurdo Ayub Nuri dice que los kurdos muestran una profunda simpatía por Israel y que un Kurdistán independiente sería beneficioso para Israel.

Hasta ahora Israel se ha enfrentado en solitario a una multitud de enemigos, escribe el periodista kurdo. Pero si surgiera un Kurdistán independiente, Israel tendría un “amigo auténtico” en la región. Para Israel un Kurdistán independiente sería como una zona de seguridad frente a Turquía, Irán e Irak, añade Nuri.

La situación de Rojava es paradógica en la medida en que los kurdos controlan una frontera entre dos Estados que ellos no pueden reconocer, pues a uno y otro lado de ella es el mismo país: Kurdistán.

Las poblaciones kurdas han padecido duramente el régimen medieval impuesto por los yihadistas en los territorios sometidos a su control.

Desde el comienzo de la agresión imperialista contra Siria en 2011, los combates más duros de los kurdos han sido contra los yihadistas, no contra el gobierno de Damasco.

A pesar de ello, en julio de 2012 algunos kurdos crearon el “Ejército Libre”, un pequeño grupo asociado a la oposición. Otro grupo, la Brigada del Frente Kurdo combatió como parte integrante del “Ejército Libre de Siria”.

Los ulemas kurdos tuvieron que redactar una fatwa para que los kurdos que combatían en las filas del referido “Ejército Libre” y las organizaciones yihadistas, desertaran de sus filas o, por lo menos, formaran sus propias unidades combatientes.

No hay, pues, mayor error que aludir a Kurdistán y a los kurdos como si se tratara de una unidad, como si fuera lo mismo la zona irakí, que la turca, la siria o la iraní, o como si fuera lo mismo un partido que otro.

Así las relaciones del PKK/PYD con el gobierno de Damasco son buenas y durante un tiempo se las podría calificar de extraordinarias, ya que Oçälan, su máximo dirigente, estuvo acogido por el padre de Bashar Al-Assad hasta 1998.

El futuro de Kurdistán va a depender de muchos factores y algunos de los más importantes están fuera del alcance del propio Kurdistán. Aunque el movimiento independentista es notablemente más fuerte en la zona turca, por su componente proletario, ahora mismo lo que prevalece es la zona irakí, que es un enclave dominado por Israel. “Kirkuk es el Jerusalén de los kurdos”, dicen las campañas kurdas en Irak. El servicio secreto del PDK de los Barzani, Parastin, lo creó Eliezer Tsafrir, de padre kurdo y madre marrquí, jefe del Mossad en Kurdistán. Israel financia al gobierno “autónomo” con la compra de petróleo...

En los años treinta del pasado siglo el agente sionista, Ruben Shilia, enlace con los Barzani en el Kurdistán irakí, hubiera dicho que la luna de miel kurdo-israelí demostraba su teoría de los “aliados periféricos”.

Si los vínculos de Barzani y el PDK con Israel son antiguos y conocidos, los de Talabani y la UPK han pasado más desapercibidos. El intermediario es su suegro, Ibrahim Ahmed, un peón del MI-6. Talabani se entrevistó personalmente con Simín Peres en la embajada de Israel en París en 1978 y con Ehud Barak en la de Grecia en 2008 aprovechando un congreso de la Internacional Socialista, de la que es miembro.

En la actualidad las relaciones de Israel con el PDK son competencia de la segunda generación kurda. En caso del PDK las conduce Binjirfan Barzani y en el caso de la UPK el encargado es Qutab Talabani.

Este último es el representante del gobierno autónomo kurdo en Estados Unidos, donde se ha casado con Sherri Kraham, hija de un dirigente de la AIPEC, el mayor grupo de presión sionista en Washington.

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