miércoles, 18 de noviembre de 2015

Europa ha exportado el yihadismo a Oriente Medio

El 2 de junio de 2013 algún degenerado subió a internet un vídeo con la típica escena dantesca del degollamiento de un anciano chiíta, a quien unos europeos le rebanaban el pescuezo llamándole “hereje”.

Pero como no hablaban el árabe, se expresaban en francés con el típico acento bruselense. Los que rodeaban al verdugo hablaban en holandés o en flamenco.

Los asesinos habían viajado desde Europa occidental hasta Siria para asesinar cobardemente a un sirio, al que se podía ver desnudo en el suelo, gimiendo.

Los europeos son los que degollan a los árabes en su propio país, graban la escena, la suben a internet y luego la contemplan tranquilamente en el ordenador de su habitación. Son los “snuffs”, una diversión típicamente occidental.

Además del vídeo, la noticia trascendió porque la publicó el periódico “La Libre Belgique”. Cuando los periodistas le preguntaron por el crimen a Lieve Pellens, la portavoz de la fiscalía antiterrorista, dijo que no sabía nada.

Todo el mundo se había enterado excepto los fiscales antiterroristas de Bruselas. Hubo que entregarles una copia del vídeo para que hicieran el paripé de abrir un expediente de rutina; de esos que se cierran en cuanto pasan unos pocos días y las cosas se calman.

¿Por qué? Porque la policía, la fiscalía y el gobierno en pleno llevaban tiempo protegiendo a los yihadistas y a sus organizaciones, como Sharia4Belgium, que confesadamente pretendía convertir a Bélgica en un califato medieval.

Pero eso al gobierno belga le importaba un bledo. Lo que no podía hacer era interrumpir el extraordinario trabajo que Sharia4Belgium y otras organizaciones parecidas, como Sharia4UK, sucursales de Al-Qaeda en Europa, estaban llevando a cabo: reclutar carne de cañón para llevarla a pegar tiros a Oriente Medio.

Cuando por aquella época en Siria el ejército regular tomó la ciudad de Qusseir, nadie se sorprendió de que gran parte de los presos capturados con las armas en la mano fueran europeos: ingleses, holandeses, franceses, alemanes, suizos y belgas.

La prensa británica (*) lo admitió este verano: en Siria hay 120 soldados de las fuerzas especiales del ejército combatiendo. Se dejan barba, se visten de negro y han aprendido a gritar “¡Alá es grande!”

La cifra de 120 es ridícula. Es posible que en Siria haya más 6.000 ciudadanos de la Unión Europea en las filas del Califato Islámico y el Frente Al-Nosra.

La noticia de la captura de los euroyihadistas en Qusseir la publicó en mayo de 2013 el diario libanés Al-Nashra que, al mismo tiempo, difundía unas declaraciones de Assem Qanso, diputado del partido Baath local, asegurando que el número de europeos capturados por el ejército regular se elevaba a “varias decenas”.

Si tomamos a Qusseir como referencia, da la impresión de que en Siria quienes combaten al gobierno son de cualquier país menos de Siria. El diputado hablaba también de que algunos de los detenidos en la ciudad eran libaneses que habían cobrado 50.000 dólares por ir a masacrar a los sirios en la misma Siria.

La batalla de Qusseir duró dos días interminables y según Al Khabar Press en ella participaron, como no podía ser de otra forma, las fuerzas especiales del Tsahal, el ejército israelí, que acudió rápidamente en cuanto vio que el Frente Al-Nosra se desplomaba.

Los yihadistas de Sharia4Belgium, Sharia4UK y parecidos no sólo contaron con la complacencia de las respectivas policías sino que se beneficiaron de una amplia publicidad mediática de la prensa, la radio y la televisión. Sin ella nunca hubieran podido reclutar a miles de euroyihadistas para enviarlos a degollar árabes.

Eran agencias de viaje de Al-Qaeda en las principales capitales europeas y todos lo sabían... excepto los que lo tenían que saber. Si no se lo creen lean las declaraciones que hizo la portavoz de la fiscalía antiterrorista belga el 16 de abril de 2013:

“La fiscalía ha subrayado la importancia de atacar las estructuras y los grupos que permiten a los jóvenes belgas viajar a Siria. Sin embargo, quiere precisar que no se puede meter a todos los jóvenes que han ido a Siria en el mismo saco, destacando que algunos buscan proteger a la población civil y derrocar al régimen vigente para sustituirlo por un Estado democrático.

Para la fiscalía belga hay yihadistas y yihadistas. Lo llaman “igualdad ante la ley”.

(*) http://www.express.co.uk/news/uk/595439/SAS-ISIS-fighter-Jihadis

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