viernes, 20 de noviembre de 2015

El legado de Franco continúa en el panorama político español

Un reportaje en buena parte centrado en la ciudad de Valencia sirve al diario New York Times para recordar hoy al mundo que España aún no ha superado la división social fruto de la Guerra Civil. Trata de explicar cómo a los 40 años de la muerte de Franco no se conmemora oficialmente el comienzo de la Transición y cómo alcaldes de los “ayuntamientos del cambio” están poniendo el acento, de nuevo, en el callejero de las grandes ciudades españolas.

“En Valencia, la tercera ciudad más grande de España, delator y acusado de la Guerra Civil española son honrados uno al lado del otro, al menos en su callejero”, comienza el relato del reportaje en la cabecera estadounidense. Recuerda que la capital levantina llama a una avenida Joan Baptista Peset Aleixandre, médico y rector universitario de izquierdas que coordinó hospitales en la zona durante el conflicto. Una calle paralela lleva el nombre de otro médico, Marco Merenciano, un fascista que presentó cargos y testificó contra el primero, que fue asesinado en 1941 en el muro de un cementerio.

“Los nombres de las calles y otros símbolos del franquismo, no solo aquí, sino en toda España, dan buena muestra no solo de cómo el legado de Franco permanece incrustado en el panorama político y físico de España, sino del fracaso de una democracia madura a la hora de lidiar con este problema”, sostiene el reportaje. Recoge las iniciativas de Joan Ribó, alcalde de Valencia, y Manuela Carmena, alcaldesa de Madrid, para cumplir con la ley de Memoria Histórica puesta en marcha por el socialista José Luis Rodríguez Zapatero, que quedó sin fondos desde la llegada del PP al Gobierno.

El hecho de que Merenciano tenga una calle propia es "un escándalo", según Joan Ribó. “Es difícil de creer que todavía estemos honrando a personas vinculadas a la represión franquista, algo que claramente no se da en relación con el nazismo en Alemania o el fascismo en Italia”.

New York Times también recoge la visión contrapuesta: “Los conservadores entienden que ya se han eliminado las estatuas de Franco y otros símbolos importantes de su régimen”.

También critican que “las administraciones de izquierda no han mostrado el mismo celo a la hora de discutir las atrocidades de guerra cometidas por los opositores de Franco”, se lee en el reportaje, que recoge declaraciones de la delegada del Gobierno en Madrid, Concepción Dancausa: “Es un debate estéril, impulsado por los políticos, que solo ayuda a aumentar las divergencias dentro del pueblo español", sostiene.

Para otra cabecera internacional la lectura es parecida, pero con otra narrativa: The Guardian destaca que 40 años después de la muerte del dictador, los “indignados” reclaman una democracia total una transición real desde el pasado del país. El artículo destaca a Podemos como la formación emergente que más clama por una nueva transición que clausure, legalmente, guerra y dictadura.

“Aunque pocos en Alemania o Italia pagarían abiertamente por un homenaje a Adolf Hitler o Benito Mussolini, los partidarios franquistas de todo el país y del exterior se reunirán durante una misa en la tumba del dictador español en la basílica en el Valle de los Caídos, la imponente construcción tallada en el granito de las montañas que cercanas a Madrid”, informa el diario. También recuerda que la Fundación Franco Francisco, dedicada a celebrar la vida y la obra del dictador, llevará a cabo una cena para destacar los logros de largo gobierno de Franco.

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