martes, 24 de noviembre de 2015

El imperialismo ha convertido a Somalia en otro paraíso yihadista

Un rapero yihadista de Alabama
La caída del halcón negro (y 3)

A pesar de sus feroces luchas internas, los diferentes grupos que combatían en Somalia tienen un punto en común: son nacionalistas, son antimperialistas y luchan contra la ocupación militar de su país.

Inicialmente la lucha nacionalista estuvo dirigida por un grupo denominado “Unión de Tribunales Islámicos”, que llegó a unificar casi la totalidad del país en 2006. Para impedirlo, la Unión Africana envió tropas de Kenia, llamadas Amisom, que, junto a las francesas, invadieron el país. Pronto al cuerpo expedicionario se le unió también el ejército etíope.

La ocupación militar no logró ninguno de sus objetivos declarados. Tras una guerra feroz, en 2011 Kenia y Etiopía lograron expulsar de la capital, Mogadiscio, a los Tribunales Islámicos.

No obstante, sus fuerzas se replegaron a las montañas y regiones más inhóspitas, donde continuaron la guerra.

Al mismo tiempo, el movimiento nacionalista somalí degeneró y se radicalizó. De los Tribunales Islámicos surgió Al-Shaabab, “los jóvenes” en lengua árabe, una organización que aparece de la lucha popular contra los ejércitos ocupantes y pronto pasa a ejecutar acciones indiscriminadas. Su desesperación le conduce a realizar secuestros y atentados suicidas, convirtiéndose en un movimiento temible.

El 4 de enero de 2011 en un atentado contra el complejo ministerial de Mogadiscio mataron a 82 personas.

Además Al-Shaabab extendió su radio de acción a los países vecinos, especialmente Kenia, que mantiene tropas dentro de Somalia, especialmente dirigidas contra los sitios más turísticos.

En setiembre de 2013 asaltan en Nairobi, la capital de Kenia, el centro comercial Westgate, causando 67 muertos en cuatro días.

En abril de este año llega su carnicería más conocida: 147 muertos en el asalto a la Universidad de Garissa, al este de Kenia.

Al-Shaabab es una fuerza capaz de movilizar entre 5.000 y 9.000 hombres armados y dispuestos a todo. En 2010 se incorporaron a Al-Qaeda.

Sin embargo, está fuertemente dividida. Además de un componente nacionalista, hay otro que predica la yihad internacional. También hay algunos partidarios de incorporarse al Califato Islámico.

Como consecuencia de sus rivalidades internas el movimiento ha padecido sangrientas purgas. La más conocida es la ejecución sumaria en setiembre de 2013 del yihadista estadounidense Omar Shafik Hammami, alias “Mansur El Americano”, que con 22 años se incorporó en 2006 a la lucha en Somalia y cuya cabeza el FBI cotizaba a cinco millones de dólares.

El yihadista de Alabama era una vedette del terrorismo con cuenta en Twitter. El rap era su instrumento preferido de propaganda. En 2007 le entrevistaron en Al-Yazira y en 2013 en The Voice of America, poco antes de que le mataran sus propios colegas de la organización.

Cuando le mataron estaba en compañía de otro yihadista de importación, Habib Ghani, alias Abu Osama Al-Britani, cuyo nombre lo dice casi todo acerca de su origen. A su vez, Ghani era la pareja de Samantha Lewthwaite, “La Viuda Blanca”, implicada en los atentados de Londres de 2005.

Al destruir Somalia, el imperialismo ha transformado al país en otro de los paraísos para los yihadistas procedentes del mundo entero. Algunos han llegado desde Chechenia...

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