viernes, 16 de octubre de 2015

Rectificando una información errónea sobre la guerra de Siria

Un lector ha criticado el artículo que publicamos el miércoles, titulado “Al-Assad encabeza una amplia coalición política contra el yihadismo” y hay que decir que tiene razón en casi todo lo que dice: el artículo es erróneo y, sobre todo el título, mueve al equívoco, así que debemos rectificar a fondo dicha “información” porque el gobierno de Siria no forma parte de la alianza llamada “Fuerzas Democráticas Sirias” y, en consecuencia, no puede encabezarla.

Además, aprovechamos la ocasión para ir incluso más allá en lo que la guerra de Siria replantea, más allá de las batallas sobre el terreno, que es la existencia de distintas fuerzas contendientes que no son ni los yihadistas ni el gobierno de Al-Assad en las que muchas veces se resumen las informaciones.

Es lo que los imperialistas califican como “oposición moderada”, cuya existencia niegan algunos, como el embajador de Siria en Moscú recientemente, para decir que no son “moderados” o que no son tales “fuerzas” porque, como es corriente, nadie considera como tal a quien carece de relevancia, especialmente de relevancia militar en el caso de una guerra como la de Siria.

Esas “terceras fuerzas” son, en gran parte desconocidas. Cuando el lunes nos llegó la información sobre la constitución de las “Fuerzas Democráticas Sirias” a través de Skynet, estábamos trabajando en un artículo sobre el asunto y sobre la necesidad de que el gobierno de Damasco constituyera una alianza de esas características.

En cierta forma hay que reconocer que el gobierno ya reúne a diferentes facciones, que desde el inicio de la guerra en 2011 se ha esforzado en ampliarla (“a la fuerza ahorcan”) y que está siendo presionado a ello por Rusia.

Al día siguiente, martes, tuvimos la confirmación de la noticia de fuentes árabes apuntando sobre su importancia, dado el pronunciamiento de Mogherini, y sobre el hecho de que el “beneficiario” de dicha alianza era Al-Assad.

Nos ocurrió lo mismo que a nuestras fuentes: confundimos nuestros deseos con la realidad, pensando que se había formado la coalición en la que trabaja el gobierno.

Es el nudo de la guerra ahora mismo, el aspecto político y programático de la misma sobre el que los imperialistas cuestionan a Rusia cuando hablan de la “oposición moderada”: ¿van a bombardear a todos aquellos que se oponen al gobierno de Damasco?, ¿cuál es exactamente la estrategia de Rusia en Siria?

Nuestro punto de vista al respecto es el siguiente: a pesar de que la noticia no sea cierta, en Siria se va a producir un reagrupamiento de fuerzas en torno al gobierno actual, posiblemente con una ampliación del mismo, en el que participarán fuerzas que hoy parecen muy alejadas de él, e incluso contrarias a él, como las recién constituidas “Fuerzas Democráticas Sirias”.

En la mañana de hoy Ria Novosti confirma de nuevo que ese es el proyecto de Rusia en Siria:

“Rusia ha instado varias veces al diálogo político para acabar con la crisis siria y ha abogado por las negociaciones con todas las facciones de la oposición, entre ellas el autodenominado Ejército Libre Sirio (ELS); con este fin incluso solicitó ayuda a Gran Bretaña y EEUU para contactar con el ELS.

“Sin embargo, los países occidentales evitan debatir con Rusia la formación de un frente común contra el EI, según sostuvo el canciller Serguei Lavrov, y se niegan a cooperar por motivos políticos”
.

El hecho de que en la coalición participen fuerzas apoyadas por Estados Unidos no va a ser un obstáculo. Hay varias razones que mueven a pensar así, entre ellas que ahora mismo existe algún tipo de acuerdo de fondo entre ambas potencias, Estados Unidos y Rusia, sobre la guerra de Siria.

Pero por heterogéneo que sea el espectro, el derecho de admisión va a tener sus límites, que estarán seguramente en el Califato Islámico y el Frente Al-Nosra.

Ahora bien, del mismo modo que hasta ahora esas fuerzas se han ido agrupando en torno a la oposición contra Al-Assad, en el futuro se va a producir el efecto contrario: una disgregación de la oposición que, al tiempo que se desmilitarice pasará progresivamente al bando contrario.

Rusia no hubiera intervenido en apoyo del gobierno de Damasco sin un acuerdo previo con él acerca del final de la guerra. La esencia del mismo es que la posguerra va a girar en torno a dicho gobierno y no a su derrocamiento, lo cual significa que la política rusa, como veremos, no es equiparable a la de Estados Unidos. Siria no se va convertir en un nuevo Afganistán, ni un nuevo Irak, ni una nueva Libia.

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