sábado, 31 de octubre de 2015

Los criminales en serie andan sueltos por Ucrania

Vladimir Malofeiev, el asesino
El miércoles se celebró un acto electoral en Odesa en el que participó el gobernador Mijail Saakashvili junto a un fascista de la localidad, Vladimir Malofeiev, quien tomó el micrófono para reconocer ante todos que participó en la masacre del pasado año en los locales sindicales.

En la grabación no sólo se le oye al fascista decir que era uno de los autores de la matanza, sino prometer, además, matar a los que lograron escapar de la muerte. El público aplaude las palabras del asesino.

El vídeo se subió a internet. No sólo lo escuchó el gobernador sino que todo el mundo oyó la confesión del delincuente, a pesar de lo cual no ha sido detenido porque en Ucrania ese tipo de asesinatos múltiples son el orgullo del gobierno, que ha hecho de las matanzas su modo de vida.

La de Odesa ocurrió el 2 de mayo del año pasado, cuando los fascistas de Pravy Sektor quemaron los locales sindicales donde se habían refugiado muchas personas, matando a 46 de ellas y dejando 214 heridos.

Después de perder Crimea y del levantamiento popular de Mariupol, Odesa y su puerto se habían convertido en el único acceso de Ucrania al mar y la ciudad más importante, después de Kiev.

Diez días antes de la tragedia, se realizó en Kiev una reunión secreta bajo la dirección del presidente en ejercicio Olexander Turchinov, reunión destinada a la preparación de una operación especial que se debía realizar. Estaban presentes el ministro del Interior Arsen Borysovych Avakov, el jefe de los servicios de seguridad Valentin Nalivaychenko y el secretario del Consejo de Defensa y de Seguridad Nacional Andriy Parubiy.

El oligarca ucraniano Igor Kolomoisky, nombrado por el régimen de Kiev a la cabeza de la administración regional de Dniepropetrovsk, fue consultado sobre la organización de la operación.

Durante la reunión, Avakov sugirió utilizar a los aficionados de un club de futbol. El propio Avakov dirigió anteriormente la administración regional de Jarkov, trabajó en aquel momento en estrecha colaboración con los dirigentes de los clubs de apoyo al club de fútbol local y más tarde continuó subvencionándolos desde su nueva residencia en Italia.

El oligarca Kolomoisky garantizó la participación del Primer Batallón del Dnieper, que es parte de su guardia personal, poniéndolo temporalmente bajo las órdenes de varios responsables de la policía de Odesa. Incluso autorizó el pago de una prima de 5.000 dólares en efectivo por cada antifascista asesinado durante la operación.

Varios días antes de la operación, Parubiy ordenó la entrega de decenas de chalecos antibalas a los fascistas locales.


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