jueves, 1 de octubre de 2015

Las hazañas de una mujer del Ejército Soviético

Yevdokiya Zavaliy nació en un pequeño pueblo de campesinos situado en la región de Mykolaiv (Ucrania) en 1924 -según otras fuentes en 1926-. Fuese un año u otro, el caso es que cuando estalló la Segunda Guerra Mundial ella era una adolescente. En julio de 1941, y mientras trabajaba en una granja, su pueblo fue bombardeado por los alemanes. Todos corrieron y buscaron algún lugar en el que protegerse. Cuando Yevdokiya llegó a la puerta de una casa, escuchó detrás de ella gritos de dolor; se dio la vuelta y vio a un soldado soviético caído en el suelo alcanzado por la metralla. Sin pensarlo dos veces, entró en la casa y se dirigió a una habitación, arrancó las sabanas de la cama y las rasgó. Volvió a salir a calle y vendó las heridas del joven soldado taponando la hemorragia.

 Sería el primero de los muchos heridos que atendió aquel fatídico día que iba a cambiar su vida... pidió incorporarse al destacamento militar que había desplazado en la zona. Aún sin estar convencido de su edad -ella le mintió diciendo que tenía 18 años-, el oficial había visto cómo se había desenvuelto durante el bombardeo y la aceptó como enfermera. Antes de marcharse, su abuela profetizó: “Sangrarás cuatro veces, pero los gansos blancos te traerán de vuelta”.

A pesar de comenzar a servir como enfermera, Yevdokiya aprovechó el poco tiempo que tenía de descanso para aprender a disparar con pistolas y ametralladoras. En ese mismo año iba a experimentar lo que sería su vida durante los siguientes años: heridas sufridas (la primera en la isla Khortytsia en el río Dnieper) y condecoraciones (recibió la Orden de la Estrella Roja por salvar la vida de un oficial). Pero como enfermera no iba a poder hacer mucho más, hasta que un error le dio la oportunidad de luchar en el frente. Un oficial la confundió con un hombre -vestían mismo uniforme y se acababa de rapar la cabeza por la plaga de piojos- y le ordenó unirse a un grupo de soldados de la Sexta Brigada Aerotransportada para intentar frenar al ofensiva alemana cerca de Goryachy Kluch. Sería la primera de las muchas batallas en las que participó. Incluso fue nombrado -porque seguía manteniendo su “condición” de hombre- sargento cuando capturó a un oficial alemán.

Ejemplos de su valor los hubo para todos los gustos y colores: los alemanes habían sitiado la ciudad de Mozdok, en la margen izquierda del río Térek, y entre los defensores de la ciudad comenzaban a escasear los alimentos y la munición, así que Yevdokiya atravesó el río por la noche y consiguió entrar en el campamento alemán, robó alimentos y munición y los cargó en una lancha para regresar; al año siguiente, en la región de Kuban, su compañía estaba recibiendo un duro castigo y la pérdida del oficial al mando dejó a los soviéticos descabezados y sin saber qué hacer, el/la sargento Zavaliy tomó el mando y arengó a sus compañeros para lanzar un duro contraataque que rompió las filas enemigas... En este último enfrentamiento fue herida y la llevaron a la enfermería. Pensó que, cuando los médicos descubriesen que era una mujer, sería el fin de su carrera militar y que volvería a su puesto de enfermera.

Nada más lejos de la realidad, pesaron mucho más sus logros en batalla y en 1943, con menos de 20 años, fue nombrada comandante de pelotón de artilleros. Este nombramiento no fue bien visto por algunos que no entendían cómo una adolescente podía estar al frente de un batallón, pero en cuanto la vieron luchar se ganó su respeto y admiración. La valentía y la osadía de aquella adolescente también llegó a las filas alemanas, hasta el punto de que era conocida como Frau Schwarzer Tod (Señora Muerte Negra). Siempre en la vanguardia de todos los enfrentamientos, la comandante Zvaliy participó en la defensa del Cáucaso, la batalla de Crimea y en última instancia en la liberación de Yugoslavia, Rumania, Bulgaria, Hungría, Austria y Checoslovaquia. Al final de la contienda, y tal como había predicho su abuela antes de abandonar su pueblo, fue herida de gravedad en 4 ocasiones pero “los gansos blancos la trajeron de vuelta”.

Lo que su abuela no sabía es que volvería después de haber recibido 40 condecoraciones y medallas. En 1947 abandonó el ejército y se instaló en Kiev, donde se casó y tuvo 2 hijos, 4 nietos y 4 bisnietos. Pasó gran parte de su vida trabajando como gerente de una tienda de comestibles, pero también recorrió muchas ciudades, bases del ejército y unidades militares en las que compartió sus historias con sus compatriotas. Yevdokiya Zvaliy falleció en Kiev el 5 de mayo de 2010.

Fuentes:
http://the-female-soldier.tumblr.com/post/125675524765/yevdokiya-zavaliy-was-a-soviet-nurse-soldier-and
http://englishrussia.com/2011/08/21/yevdokiya-zavaliy-the-woman-hero-of-wwii/

2 comentarios:

  1. Eduardo Rojas2 oct. 2015 5:43:00

    Dice el artículo: "y la pérdida del oficial al mando dejó a los soviéticos descabezados y sin saber qué hacer".

    De lo que yo conozco, eso es absolutamente contrario a lo que ocurrió en la guerra.

    Stalin dijo alguna vez que la guerra la comenzó a ganar el maestro rural soviético. Con eso se refería al hecho que la educación soviética apuntaba a convertir a los trabajadores en clase dominante.

    Entre otras cosas, en la época de Stalin, la educación soviética preparaba a todos para que en cualquier momento pudiera asumir como jefe. Eso fue de gran utilidad en la guerra. Cuando el jefe de alguna unidad caía muerto, de inmediato alguien decía "yo soy el jefe", y la unidad continuaba el combate.
    En el caso de los alemanes, en cambio, al morir el jefe, los soldados no hayaban que hacer. Por eso, los soviéticos se esmeraban en matar al jefe dentro de cualquier grupo de combate alemán. Matar al jefe producía un descalabro entre los alemanes, no entre los soviéticos.

    -

    Decir que los soviéticos no hayaban que hacer cuando moría el jefe, es una gravísima ignorancia en un artículo que pretende hacer un elogio de una destacada soldado soviético.
    Ocurría todo lo contrario.

    Esta diferencia entre alemanes y soviéticos es un ejemplo de la diferencia entre educación socialista y capitalista. Una tremendamente importante diferencia, que demuestra la superioridad del socialismo sobre el capitalismo.

    En el capitalismo, existe una educación diferenciada, a los trabajadores les enseñan obedecer y varias otras limitaciones.
    En el socialismo marxista de Lenin y Stalin, a todo el mundo se le enseña para asumir como jefe, como se necesita en una sociedad donde la clase trabajadora es dominante.

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  2. Eduardo Rojas3 oct. 2015 4:22:00

    ¿Por qué borraron mi comentario?

    Abordaba que
    " la pérdida del oficial al mando dejó a los soviéticos descabezados y sin saber qué hacer"
    es groseramente contrario a la verdad.

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