miércoles, 14 de octubre de 2015

La policía británica abandona la custodia de Julian Assange

La policía británica se ha aburrido de custodiar la puerta de la embajada de Ecuador en Londres para detener a Julian Assange, el fundador de WikiLeaks. Después de tres años de vigilar la legación diplomática ha mandado a los guardianes a que cumplan otras funciones.

La presencia de policías durante 24 horas "ya no es proporcionada" y los recursos son "finitos", dijo un portavoz oficial.

No obstante, la policía advirtió que continuará con un "plan encubierto" para arrestar al australiano si deja el edificio. Se estima que la vigilancia de Assange le ha costado 20 millones de dólares a la policía.

Assange es un programador informático nacido en Australia que en 2009 denunció los crímenes cometidos por la policía en Kenia.

En 2006 fundó el sitio web WikiLeaks para publicar información secreta sobre los chanchullos internos de los imperialistas. Desde entonces ha publicado más documentos clasificados que toda la prensa mundial junta. El sitio de internet ha padecido el mayor número de ataques informáticos que se conoce con el fin de impedir el acceso a ellos, por lo que para evitar su desaparición existen más de mil sitios diferentes con la misma información clonada.

En 2012 creó el Partido WikiLeaks, anunciando su presentación como candidato para el Senado australiano.

Como consecuencia de sus actividades está perseguido y tuvo que refugiarse en la embajada de Ecuador en Londres para evitar ser extraditado a Suecia por una farsa judicial en el que le imputan un supuesto delito sexual cometidos en 2010.

La denuncia la interpuso una gusana cubana que trabaja para la CIA. Fue cerrada inicialmente y luego reabierta por presiones de la embajada de Estados Unidos en Estocolmo.

Estados Unidos le acusa de espionaje y traición, por lo que podrían imponerle la pena de muerte.

Assange es una de las muestras de que el imperialismo no tolera ni la más leve deslealtad: si les atacas son capaces de perseguirte hasta la tumba.

Además, es un ejemplo de que las informaciones oficiales no tienen nada que ver con el mundo real, que se esconde en medio de una maraña de datos reservados que tratan por todos los medios de que no vean la luz.

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