viernes, 2 de octubre de 2015

La intervención rusa en Siria siembra el pánico entre los yihadistas

Ramzan Kadyrov
Un repaso rápido a las redes sociales utilizadas por los miembros del Califato Islámico para comunicarse, muestra que han bastado tres días de bombardeos rusos para que entren en un estado de pánico. Su moral está por los suelos y ya piensan en la manera de salir lo más rápidamente posible de la ratonera en la que están metidos.

En sólo tres días se han multiplicado los mensajes de los yihadistas declarando su deseo de abandonar los frentes de Siria e Irak. Ahora piensan en la mejor manera de regresar a Europa en medio de marea de refugiados que cruza los Balcanes.

Rusia les infunde pánico porque los chechenos les han transmitido su dolorosa experiencia en las guerras del Cáucaso de los noventa. A pesar de las declaraciones de Putin, los miembros del Califato Islámico están convencidos de la inminente llegada de tropas de infantería rusas a los campos de batalla.

En el otro bando, las redes sociales en ruso se han llenado de amenazas contra el Califato Islámico y, en especial, contra los chechenos que combaten en sus filas. El pánico se ha apoderado también de ellos. Algunas páginas de internet piden voluntarios rusos para combatir en Siria. El presidente de Chechenia, Ramzan Kadyrov, ha solicitado una autorización especial a Moscú para enviar una unidad de élite chechena a combatir en Siria:

“Como musulmán, checheno y patriota ruso declaro que en 1999, cuando la República de Chechenia fue asaltada por esos demonios [los yihadistas] que vemos ahora, juramos sobre el Corán que lucharíamos toda nuestra vida contra ellos, allá donde se encontraran [...] Pido que se nos autorice a ir allá para participar en esas operaciones especiales”.

El Kremlin aún no ha contestado a la petición de Kadyrov. En Siria combaten más de 2.000 yihadistas rusófonos, la mayor parte de ellos chechenos y dagestanos, aunque también hay georgianos, turcomanos y de los países de Asia central. En algunos casos forman unidades propias.

La inteligencia militar rusa ha captado mensajes en los que afirman que para los chechenos la lucha del Califato Islámico en Siria no es su objetivo sino una campo de entrenamiento para, posteriormente, llevar la batalla al Cáucaso. En medio de las ruinas de las ciudades sirias es posible leer pintadas en ruso tales como “Muerte a Rusia” o “Hoy en Siria, mañana en Rusia”.

Tras el ataque terrorista contra Grozni en diciembre del año pasado, la policía rusa ya detectó al retorno de algunos yihadistas al Cáucaso.

Yihadistas descansando en Chechenia



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