lunes, 19 de octubre de 2015

Capturado un peligroso alijo que contenía toneladas de libros

El jueves pasado el portal de noticias Raialyoum publicó una información (*) más que curiosa: los servicios de seguridad tunecinos habían capturado 25 toneladas de libros takfiríes enviados desde “un país árabe” cuyo nombre no querían desvelar.

Es una noticia tan importante como si en lugar de libros hubieran capturado 25 toneladas de explosivos, o de armas, o de municiones.

¿Por qué la policía tiene que intervenir para una operación similar?, ¿por qué no intervino un bibliotecario y llevó el alijo de libros a una universidad, por ejemplo?

¿Desde qué país árabe se enviaron los libros?, ¿por qué la noticia no da su nombre? Un país debería estar agradecido de que otro le envíe libros en lugar de bombas, o drogas. ¿Por qué ocultar a alguien que envía libros?

La explicación debería ser más sencilla de lo que parece: los libros son una forma de lucha ideológica como cualquier otro medio: televisión, internet, escuela... La expansión de Estados Unidos a partir de 1945 no sólo fue económica y militar, sino también ideológica. Por eso la CIA y las embajadas de Estados Unidos también regalaban libros, creaban universidades, producían películas y abrían emisoras de radio por todo el mundo. Hoy nosotros pensamos como lo hacemos, nos gusta cierto tipo de cine y cierto tipo de música porque hemos mamado más de la “american way of life” que de las ubres de nuestras respectivas madres.

Lo mismo hace Arabia saudí, que es el país al que se refiere la noticia, en el mundo árabe: sustituir el islam autóctono por el takfirismo. No es sólo una suplantación ideológica, sino también política. Va ligada a la creación de nuevos partidos políticos yihadistas, ONG caritativas, madrasas y mezquitas.

En una entrevista a la agencia de prensa alemana Deutsche Presse Agentur, el suizo Riadh Sidaoui, director del Centro Árabe de Investigaciones y Análisis Políticos y Sociales de Ginebra analiza este fenómeno ideológico en el norte de África.

“Hay demasiado dinero que los países del Golfo derrochan sin medida en asociaciones llamadas religiosas cuyo objetivo real es el aniquilamiento del Madhab malekita y la naturaleza sufí de la práctica del islam en nuestras sociedades y su sustitución por la corriente wahabita”.

En el norte de África el malekismo es la corriente islamista más extendida que Arabia saudí trata de erradicar y sustituir por la suya propia. Pero lo mismo ocurre en otros países de mayoría musulmana, como dice Sidaoui:

“Esos países [del Golfo] hicieron lo mismo en Afganistán y Pakistán y el resultado fue la creación de los talibanes”.

Ahora bien, para que los países del Golfo (Arabia saudí, Qatar, Emiratos Árabes) pudieran lograr ese predominio ideológico en ciertos países no fueron suficientes los libros; hizo falta mucho dinero, asociaciones, periódicos, universidades...

El idealismo no entiende estas cosas. Del mismo modo que cree en eso que llaman “los mercados”, también cree en eso que llaman “las ideas”, y en su cabeza imagina que ambos (ideas y mercados) se mueven por sí mismos, por esa “mano invisible” a la que se refería Adam Smith.

Algo o alguien difunde determinadas ideas, al mismo tiempo que censura otras. Además, para que unas determinadas ideas se conviertan en dominantes en países tan vastos como la cristiandad o el islam, tienen que ser financiadas y apoyadas por países que son dominantes económica, política y militarmente.

(*) http://www.raialyoum.com/?p=330170

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