martes, 1 de septiembre de 2015

La lucha contra la opresión nacional es una parte de la lucha contra el imperialismo

Juan Manuel Olarieta

El 20 de agosto el sitio Vilaweb publicó un confuso artículo titulado “Dret d'autodeterminació: les deu preguntes clau” (Derecho de autodeterminación: las diez preguntas clave) que se caracterizaba por reducir el derecho a la autodeterminación a su aspecto jurídico.

Si fuera así, la exposición de Vilaweb no sólo sería jurídicamente correcta sino que se podría calificar de impecable. También es impecable en el sentido de que en el texto queda claro que la cuestión nacional es, en realidad, una cuestión internacional.

Sin embargo, induce a la confusión porque el derecho a la autodeterminación no es la autodeterminación misma, lo mismo que el derecho de manifestación no es una manifestación.

¿Por qué Vilaweb procede de esa manera?, ¿por qué reduce la autodeterminación a un derecho? Sin duda, porque la burguesía catalana quiere el derecho de autodeterminación pero no la autodeterminación. Quiere la autodeterminación por la vía pacífica, “por las buenas” y de momento no está dispuesta a hacer nada más por ello.

En favor de la burguesía catalana hay que decir que, por el momento, eso ya sería un paso importante, nada desdeñable, si estuviera dispuesta a seguirlo hasta el final.

Esa misma “vía pacífica hacia la independencia” es lo que está permitiendo que el fascismo esté reaccionando en su contra de la manera en que lo está haciendo, bajo la batuta de los servicios militares de espionaje, empezando por las recientes declaraciones de Felipe González y otras acciones que vendrán después, entre las que sobresalen las amenazas de todo tipo.

La burguesía (la catalana y la de Madrid) tiene muy claro lo que la constelación de colectivos populares y progresistas (dentro y fuera de Catalunya) aún no han aprendido, a saber, que la autodeterminación real no es una modificacion fronteriza, ni consiste en cambiar las aduanas, ni en repartir otros pasaportes, sino que supone un enfrentamiento con el fascismo, con el Estado reformado en 1977 y, en definitiva, su destrucción. La independencia de Catalunya no sólo cambiaría a Catalunya sino a España entera.

Para que eso ocurra la burguesía catalana tendrá que dar pasos adelante que ahora mismo no quiere dar porque comprometen su propia situación. Esos pasos adelante sólo los puede dar -y los dará efectivamente- el proletariado porque es una clase social que, a diferencia de la burguesía, no tiene nada que perder tampoco en ese terreno.

De ahí que el movimiento independentista en Catalunya tenga también ese carácter masivo y popular, que ha obligado a la burguesía a ponerse a la cabeza a regañadientes, para impedir una explosión social, parecida a las que conoció en el siglo XX.

Hasta la fecha la burguesía catalana no ha ido más allá no sólo por su condición de clase sino por otra razón adicional: porque, como he dicho, la cuestión nacional es, en realidad, una cuestión internacional o, dicho en términos leninistas, porque la lucha contra la opresión nacional es una parte de la lucha contra el imperialismo.

En este punto es donde el artículo de Vilaweb descarrila por completo. Al más puro estilo burgués reconvierte la cuestión nacional de tal manera que no es ya una lucha contra el imperialismo sino algo intrínseco al imperialismo mismo, para lo cual tiene que falsificar la historia de los procesos independentistas más recientes, cuyo modelo es el de Kosovo.

Vilaweb no se pregunta por qué “España reconoce el derecho del pueblo del Kosovo a la autodeterminación” y no el de Catalunya. La respuesta no puede ser más sencilla: Kosovo es un Estado creado por el imperialismo, no un ejemplo de ejercicio de la autodeterminación.

Tampoco se pregunta por qué “durante el siglo XXI en Europa han aparecido tantos Estados nuevos”, y la respuesta sigue siendo sencilla: porque los imperialistas se están repartiendo el mundo, es decir, troceándolo y apoderándose de sus despojos.

Dice igualmente Vilaweb que “Sudán reconoce en la constitución el derecho del Sudán del sur a autodeterminarse”. Pero tampoco es que el sur se haya autodeterminado sino que el imperialismo y el sionismo han creado otro Estado para mantener a Sudán en la misma situación que Irak o Libia. ¿Es eso lo que pretenden Vilaweb y la burguesía catalana?, ¿esos son sus modelos?, ¿Kosovo?, ¿Sudán del sur?

La burguesía catalana no quiere la independencia; quiere cambiar la dependencia, sustituir a España por otro patrono. Eso significa que para que la burguesía catalana se enfrente realmente al Estado fascista español tiene que haber un patrono dispuesto a dividir España, del mismo modo que ha dividido anteriormente a otros en el mundo, e incluso en Europa, como Yugoeslavia o Checoslovaquia, y se hace imprescindible precisar además lo siguiente: toda división supone un reparto de los despojos (nacionales o no) que resulten de ello.

Eso la burguesía (la catalana y la española) también lo sabe, a diferencia de los movimientos populares y progresistas (dentro y fuera de Catalunya). Sabe, además, que ese patrono imperialista, que no es otro que Alemania, aparecerá dentro de muy poco tiempo para “luchar contra la opresión nacional en España”. Por eso vivimos en un “impasse” ahora mismo, mientras unos y otros afilan sus cuchillos, en Barcelona pero también en Madrid.

¿Cuál debe ser la posición del proletariado dentro y fuera de Catalunya en ese proceso? No pueden caber dudas: en la medida en que la lucha independentista, además de justa, está dirigida contra un Estado fascista, como el español, la clase obrera dentro y fuera de Catalunya debe defender la lucha por la independencia y esforzarse al máximo por ponerse a la cabeza de la misma, demostrar que es el defensor más consecuente de los legítimos derechos nacionales.

Pero el proletariado tiene su propia línea, sus propios métodos de organización y de lucha, su propia ideología, de tal manera que no puede admitir, como hace Vilaweb, que en Bolivia haya unas supuestas “naciones indias” que tienen también su propio derecho de autodeterminación. Eso es una estupidez, como ya demostró el gran dirigente comunista Mariátegui hace más de 80 años. ¿O a la burguesía catalana le gustan las reservas indígenas de Arizona o Dakota?, ¿es ese acaso su modelo de independencia?

(*) http://www.vilaweb.cat/noticies/dret-dautodeterminacio-les-deu-preguntes-claus/

2 comentarios:

  1. Creo que el Estado español NO reconoció el derecho de autodeterminación al Estado artificial,que no nación,Kosovo,precisamente por el problema interno que tiene dentro de sus fronteras,y no sólo con Catalunya.
    Por lo demás,excelente artículo.

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    1. Pues el artículo de Vilaweb dice lo contrario: “Hi ha uns quants estats, com ara Espanya, que reconeixen el dret del poble kossovès de l’autodeterminació però no reconeixen l’estat resultant”.

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