domingo, 20 de septiembre de 2015

La derrota del Califato Islámico es la derrota del imperialismo

El 22 de enero la prensa pakistaní informó que habían detenido a un dirigente pakistaní del Califato Islámico, Yusaf Al-Salafi, y a otros dos militantes más de la misma organización en una redada de la policía en la ciudad de Lahore.

Una fuente próxima a la investigación declaró al “Daily Express” que en el interrogatorio Al-Salafi había admitido que Estados Unidos le estaba financiado el relanzamiento del Califato Islámico en Pakistán y que, además, estaba reclutando jóvenes que quisieran combatir a Siria con ayuda de un cómplice pakistaní. El sueldo que Estados Unidos paga a cada uno de los dirigentes del Califato Islámico es de 600 dólares mensuales.

Al-Salafi dijo que el año pasado había llegado a Pakistán a través de Turquía y que anteriormente había estado en Siria, donde fue detenido, aunque logró escapar.

El diario “Daily Express” también decía que John Kerry, el secretario de Estado, había sido informado de las declaraciones de Al-Salafi a la policía pakistaní, lo mismo que el jefe del Centcom, el general Lloyd Austin.

De una manera cada vez más clara, en los últimos meses la Casa Blanca viene poniendo sobre aviso de que la “lucha” contra el Califato Islámico está llegando a su fin. “El Califato Islámico está a punto de perder”, dijo en julio John Allen, un almirante retirado de la Marina que se encarga de coordinar la campaña contra los yihadistas.

La inminente derrota militar de los takfiríes explica que Obama pretenda seguir manteniendo hasta el final la ficción de una supuesta “lucha” en su contra. Es una “victoria” publicitaria de la que quieren formar parte en exclusiva, con la excepción de la fantasmagórica “coalición internacional”.

Otro componente de esa “victoria” es que en la foto no aparezcan ni Bashar Al-Assad ni sus mentores iraníes, rusos o libaneses.

Finalmente, la “victoria” replantea el asunto de los refugiados. A diferencia de un emigrante, la situación de un refugiado es temporal; sólo dura hasta que acaba la guerra. Se supone que luego podrán volver a sus casas. En caso contrario, si no hay retorno, la explicación de su huída no es la guerra sino “el régimen” de Bashar Al-Assad.

Así es como los medios de propaganda van a cerrar el círculo vicioso de sus explicaciones. Es lo que han estado diciendo desde el principio. El responsable de todo fue “el régimen” de Damasco.

Sin embargo, el Financial Times se muestra de acuerdo con una declaraciones del responsable de los peshmergas kurdos, el general Eizza Zawir, quien resume perfectamente la situación: “Hemos hablado al equipo estadounidense aquí, al equipo británico y al equipo francés. Ellos observan la situación cada día. Ellos pueden verlo muy claramente con su avión. ¿Por qué no hacen nada? No lo se”.

Los imperialistas no se pueden apuntar ninguna victoria. Todo lo contrario. La derrota del Califato islámico es su propia derrota.

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