martes, 22 de septiembre de 2015

El golpe de Estado en Burkina Faso marcha hacia una guerra abierta

Ayer la crisis en Burkina Faso tomó un giro dramático cuando los dirigentes del ejército lanzaron un ultimátum a los golpistas de la guardia presidencial para que depusieran las armas, mientras que unidades de la periferia se encaminaban hacia la capital, Uagadugu.

Una fuente del Estado Mayor del ejército confirmaba que tres columnas del ejército, opuestas al golpe, se encaminaban ya hacia la capital. Proceden de las guarniciones estacionadas en Dedugu y Bobo Diulasso, al oeste del país, en Kaya y Fada N'Gurma, al este, y Uahiguya, al norte.

“Todas las fuerzas armadas nacionales convergen hacia Uagadugu con el único fin de desarmar al Regimiento de Seguridad Presidencial sin efusión de sangre”, indica el ultimátum, que firman los jefes de cuerpo del ejército nacional burkinabés, sin indicar sus nombres.

“Les pedimos que depongan las armas y que se rindan en el campo de Sangulé Lamizana [al oeste de la capital] y garantizamos la seguridad de ellos y sus familiares”, añadía el comunicado. El ultimátum vence hoy a las 10 de la noche.

Ayer por la tarde, tras hacerse público el ultimátum del ejército, las calles de Uagadugu se vaciaron rápidamente, aunque permanecen las barricadas en las calles. Los relatos espontáneos de la población hablan abiertamente de guerra y muestran su conformidad con la postura adoptada por los militares. Algunos pedían que se les entregaran armas para aplastar la asonada.

Hasta ayer el ejército había permanecido en un segundo plano, desde que el 17 de setiembre la guardia presidencial perpetrara el golpe de Estado para impedir el proceso electoral que iba a consolidar el fin del régimen títere de Campaoré que asoló al país durante 27 años.

En octubre del año pasado un sangriento levantamiento popular derribó al sátrapa, abriendo un proceso interino que el golpe militar ha tratado de frenar.

El domingo una propuesta de los mediadores internacionales que negocian una salida con los golpistas suscitó una indignación generalizada, ya que el general Dienderé y la guardia presidencial quedaban amnistiados y Campaoré podría concurrir a las elecciones.

Este mediodía los jefes del Estado Mayor se han entrevistado con el jefe de los golpistas, el general Dienderé. Aunque no ha trascendido el contenido de las conversaciones, en una entrevista el general ha dicho esta tarde que están tratando de que el ejército abandone las calles de la capital.

Mientras, se espera que la cumbre de los países miembros de la Cedeao (Confederación de Estados de África Occidental) reunida esta tarde en Abuja, Nigeria, apruebe la propuesta de los mediadores internacionales para poner fin al golpe de Estado.

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