lunes, 21 de septiembre de 2015

China también está dipuesta a enviar tropas a Siria

Para aplastar al Califato Islámico, China también estaría dispuesta a enviar tropas a Siria con autorización de Bashar Al-Assad, según asegura Christina Lynn, analista de la Universidad Johns Hopkins.

La universitaria estadounidense estima en 3.500 el número de uigures que integran el Califato Islámico en Siria y que podrían retornar a China tras el final de la guerra. Los yihadistas uigures han sido vistos en una localidad cercana a la ciudad de Jisr Al-Choghur, en la provincia de Idleb.

Según Lynn, Turquía apoya a los yihadistas uigures, integrados en el Movimiento Islámico de Turkestán Oriental, que combaten al gobierno de Damasco. Algunos informes de inteligencia indican que ellos son los que se han apoderado del aeropuerto de Abu Zohur en Idleb, lo cual ha suscitado preocupación en Pekín.

El Movimiento Islámico de Turkestán Oriental está dentro del listado de organizaciones terroristas de la ONU. En Guatánamo están recuidos 22 de sus miembros, capturados por Estados Unidos en Afganistán

En setiembre del año pasado fue capturado y degollado un yihadista uigur cuando trataba de desertar de las filas del Califato Islámico y huir a Turquía.

En diciembre fueron degollados otros dos uigures más, que formaban parte de un grupo de 11 yihadistas originarios de seis nacionalidades distintas, según aseguró un oficial se seguridad kurdo citado por el diario Global Times.

En febrero de este año la prensa china informó también de que el Califato Islámico había degollado a tres uigures que trataban de desertar de sus filas.

Uno de los motivos de las deserciones es el racismo y la discriminación de que eran objeto los yihadistas uigures por parte de sus correligionarios procedentes de otras partes del mundo.

1 comentario:

  1. Qué mala bestia es el ser humano, por doquier. Facundo Cabral nos dejó dicho: «Soy el cantor de un pueblo que no me pertenece; en mi caso si se calla el cantor no pasa nada. Y a mi edad, ya casi con derecho a los incoloros privilegios del escepticismo, a pensar como pensaba Mark Twain en su madurez que decía: "A mi edad cuando me presentan a alguien ya no me importa si es bueno, malo, rico, pobre, negro, blanco, judío, musulmán o cristiano. Me basta y me sobra con que sea un ser humano... peor cosa no podría ser"».

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