martes, 14 de julio de 2015

Schultz admite que Europa está al borde de la desintegración

Ayer el presidente del Parlamento Europeo, Martin Schultz, declaró a la radio alemana Deutschlandfunk que “Bruselas se encuentra en el filo de la navaja y por ello la eurozona está al borde de la desintegración”.

Schultz alcanzó notoriedad mundial cuando, días antes del referéndum griego, propuso dar un golpe de Estado y sustituir a Syriza por un gobierno de tecnócratas. Entonces parecía que el problema lo tenía Grecia; ahora la pelota está en el tejado de la Unión Europea.

Así lo reafirma el sitio “Deutsche Wirtschafts Nachrichten” (Noticias Económicas Alemanas) cuando asegura que en Bruselas el miedo ha sustituido a la confianza como forma de relacionarse entre los países de la Unión. “En Europa la vida en común ya no la determinan contratos [basados en la confianza] sino la ley de la jungla, dicen. Son palabras mayores, pero no son las únicas. La revista también dice que este fin de semana se ha producido un “golpe de fuerza” contra Grecia que hay que tomar como una advertencia implacable dirigida contra todos los miembros de la zona euro y de la que todos ellos son, a la vez, cómplices.

De las uniones internacionales, y de la europea en particular, ya habló Lenin hace cien años. Decía que este tipo de tinglados aparecen en las épocas de auge económico, cuando las cosas marchan viento en popa, mientras que experimentan dificultades desde el mismo momento en el que emerge la crisis. Por lo tanto, la Unión Europea es como cualquier sociedad anónima. Su solidez depende de si reparte beneficios a final de año o no. Si además de no dar nada exige poner más dinero encima de la mesa, la unión se transforma en desunión.

Si a los estudiantes de economía les enseñaran que el capitalismo se rige por la ley del desarrollo desigual, nada de esto les sorprendería. Pero les cuentan todo lo contrario, que es lo que repiten luego los tertulianos en los medios: que todos navegamos en un mismo barco que se llama Unión Europea. Es falso. Cuando el barco se hunde todos se pelean por tener un hueco en el bote salvavidas.

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