lunes, 27 de julio de 2015

'Oiremos el ruido de los carros de combate por las calles de Atenas'

Era sabido que la Unión Europea tenía un plan, tanto para la permanencia como para la salida de Grecia de la zona euro, pero hasta la fecha no se conocían las previsiones establecidas en el mismo. El 20 de julio las publicó la revista “Deutsche WirtschaftsNachrichten” y, como era previsible, consisten en sacar los tanques a la calle para acallar las protestas subsiguientes a cualquier eventualidad, incluido el regreso al dracma.

El diario griego “Kathimerini” califica el plan de “apocalíptico” y cita las palabras de un funcionario de Bruselas para definirlo: “Si el plan se aplica, oiremos el ruido de los carros de combate por las calles de Atenas”.

Este diario atribuye la responsabilidad de su elaboración a Jean Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea, quien trabajó el frente de un equipo de 15 personas en una sala de alta seguridad de Bruselas mientras delante de las cámaras de la televisión seguían las negociaciones.

El plan tiene la forma de 200 preguntas y 200 respuestas ante las diversas variantes que la permanencia o la salida de Grecia del euro podían plantear, tanto sobre la Unión Europea como sobre la propia Grecia, en particular la expulsión del país de la Unión Europea y del acuerdo de Schengen.

La Comisión Europea comenzó a trabajar en el plan en el mes de junio, cuando estaba claro que el plazo que expiraba a finales de mes para llegar a un acuerdo con el gobierno de Atenas no resultaría suficiente.

Los funcionarios de Juncker llegaron a la conclusión de que el regreso al dracma y la quiebra de los bancos conducirían a graves perturbaciones sociales. En esa situación los planes de la Comisión Europea contaban con que el ejército griego podría intervenir para aplastar las protestas populares.

Durante las últimas semanas en Grecia han corrido toda clase de especulaciones sobre el papel el ejército si se producían levantamientos masivos de los trabajadores. Los rumores no se han apagado. La transición española demostró que en la imposición del terror de masas, tan importante como el golpe de Estado, es la amenaza continua y el rumor. Lo llamaban “ruido de sables”.

Es lo que se ha puesto en marcha en Grecia para paralizar las movilizaciones. La filtración del plan elaborado por Bruselas refuerza al gobierno de Syriza, que no ha roto sus lazos con la Unión Europea, ni con la OTAN, ni con su propio ejército. Más bien al contrario.

A los gobiernos burgueses lo único que les mete miedo es la movilización de las masas en las calles. Todas las demás amenazas pasan desapercibidas y casi las consideran “normales”. La semana pasada el ministro alemán de Finanzas Wolfgang Schäuble en una entrevista publicada por Der Spiegel retomaba la posición del canciller federal austríaco Werner Faymann: a pesar de los compromisos firmados por el gobierno de Syriza, no hay que descartar la posibilidad de que Grecia sea expulsada del euro en cualquier momento.

La revista alemana “Deutsche WirtschaftsNachrichten” dice que no se sabe la intervención de Merkel y Schäuble en el plan de sacar los tanques a las calles en Atenas. La propuesta de Schäuble de expulsar a Grecia del euro se conoció después de la cumbre de Bruselas en la que se obtuvo el acuerdo, por lo que se trata de una amenaza que se va a convertir en permanente, es decir, en un chantaje contra Grecia: o el acuerdo o los tanques.

Todo estas amenazas gangsteriles se producen el mismo tiempo que, dócilmente, el gobierno de Tsipras ya ha empezado a poner en marcha las reformas exigidas desde Bruselas. La semana pasada el IVA sobre algunos alimentos pasó del 13 al 23 por ciento, así como las comidas en los restaurantes y los precios de los transportes públicos.

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